Producción de agua embotellada y su impacto al ambiente

Domínguez Molina dijo que depende de la ciudadanía cambiar la tendencia en el consumo de este producto. Guillermo Ramos / CP
Domínguez Molina dijo que depende de la ciudadanía cambiar la tendencia en el consumo de este producto. Guillermo Ramos / CP

México es el principal consumidor de agua embotellada. En 2015 se estimó que cada mexicano consumió un promedio de 234.5 litros, representando ganancias de hasta 13 mil millones de dólares para las empresas embotelladoras, según la revista Forbes, señaló el investigador y docente Raúl Domínguez Molina.

En Chiapas dijo que no se tienen datos exactos del consumo por persona pero estimó que por lo menos el 70 por ciento de los chiapanecos prefiere consumir agua embotellada, lo que representa una inversión del 20 por ciento de sus ingresos mensuales.

Comentó que en la última década, organismos internacionales han registrado un incremento considerable en el consumo de agua embotellada derivado de la desconfianza hacia los organismos públicos encargados de suministrar el vital líquido hacia los hogares.

Las dependencias de los gobiernos municipales no garantizan desde hace muchos años que el agua que suministran sea potable en su totalidad, por lo que las personas prefieren el agua en garrafón o embotellada, pese al gasto que representa.

El investigador señaló que las empresas refresqueras trasnacionales han colocado con éxito sus productos, al grado de generar prácticamente una necesidad en la población, obteniendo ganancias multimillonarias.

El Módulo de Hogares y Medio Ambiente (Mohomo), del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), registró que en 2017 el 76.3 por ciento de los hogares mexicanos consumió agua de garrafón o botella, lo que representó un incremento del 5.5 respecto al 2015.

Arrojó también que cada hogar mexicano destinó un promedio de 52 pesos a la semana a la compra de agua embotellada, mientras que el gasto en agua de la red pública fue de poco menos de 41 pesos en el mismo lapso.

Resulta importante saber que el 90 por ciento del precio de un litro de agua embotellada se destina a los gastos de producción del envase y transportación, lo que quiere decir que las personas pagan más por el plástico que por el contenido.

Domínguez Molina manifestó que se paga cinco mil veces el valor real del agua, ya que su obtención resulta cara para las empresas a pesar de que en Chiapas se tienen dos grandes cuencas hidrológicas con reservas importantes de aguas.

Mencionó que no exigir a las autoridades un suministro de agua 100 por ciento potable ha hecho que en los últimos años incremente más la cifra de consumidores de agua embotellada.

Sobre la producción de este producto, dio a conocer que en nuestro país son tres empresas las que controlan el 73 por ciento del mercado, una dedicada a la venta de lácteos y dos refresqueras de cola, cuya actividad y ganancias representan un impacto al medio ambiente.

Esto porque datos oficiales revelan que el consumo de PET en México asciende a 722 mil toneladas al año, siendo el segundo consumidor a nivel mundial y el primero en recipientes de agua embotellada. Todo se deriva de al menos 7 mil empresas embotelladoras de agua que existen en el país, muchas de ellas clandestinas.

El economista Domínguez Molina explicó que por cada botella de litro que se produce, se utiliza el triple de agua que ésta contiene, y para biodegradarse requiere cerca de mil años.

Por si fuera poco, cada año se utilizan 17 millones de barriles de petróleo para la producción de botellas PET, cantidad con la cual se podría abastecer de combustible a más de un millón de automóviles.

Manifestó que está en las manos de la sociedad que la producción de agua embotellada detenga su impacto negativo al medio ambiente, buscando alternativas que no representen una inversión permanente a beneficio de las empresas.

Una opción puede ser que cada persona transporte su agua desde su casa, o bien, otra manera puede ser la instalación de filtros de purificación de agua en el hogar.

El investigador dijo que si continúa la tendencia en el consumo de agua embotellada, a largo plazo su precio resultará inaccesible, convirtiendo a las empresas en dueñas de las grandes reservas de agua en el país.