En la última década, la superficie sembrada y la producción de maíz en Chiapas ha ido a la baja, lo que ha obligado a su importación, principalmente del maíz amarillo para uso industrial y de alimentación para el ganado; sin embargo, en las últimas semanas su precio se disparó debido al conflicto militar entre Rusia y Ucrania. Hoy el Gobierno Federal busca estabilizarlo.
En un comparativo, en el 2011 se registró una producción de un millón 554 mil 368 toneladas de maíz, de una superficie sembrada de 711 mil 199 hectáreas, alcanzando un valor de 6 millones 225 mil 190 pesos.
Para el 2019, de acuerdo con los datos del Servicio de Información Agroalimentaria y Pesquera (SIAP), el estado alcanzó una producción de un millón 255 mil 420 toneladas, de una superficie de siembra de 689 mil 167 hectáreas, lo que tuvo un valor económico de 4 millones 786 mil 743 pesos.
En datos más actualizados, a enero de este año en los avances de siembras y cosechas, correspondientes al ciclo otoño-invierno 2021-2022, se habían plantado 21 mil hectáreas de maíz amarillo en el país, destacando Chiapas y Sinaloa con la mayor superficie sembrada, con una participación entre ambas entidades del 79.2 %.
Recientemente la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural hizo un llamado a los productores del país para disminuir las importaciones de maíz, enfatizando que si la producción de maíz amarillo aumenta en por lo menos ocho millones de toneladas, México podrá declararse autosuficiente y dejar de importar para el cierre del sexenio.
Actualmente, México es el segundo mayor importador de maíz en el mundo. Según datos del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA, por sus siglas en inglés), el país compró 16.49 millones de toneladas en 2021, con importaciones de 17.30 millones proyectadas para este año.
La dependencia refirió que el país es autosuficiente en maíz blanco, que es utilizado para el consumo humano especialmente, sin embargo, compra millones de toneladas de maíz amarillo de Estados Unidos y otros países, para uso industrial y alimento del ganado.
En Chiapas, históricamente varias regiones cuentan con un alto potencial para producir maíz y otros cultivos, como la Frailesca, que en los años 80 era llamada “el granero del estado”, pero al paso de los años, debido al uso irracional de los mecanismos de producción convencionales, se acidificaron los suelos y se perdió gran porcentaje de productividad.
La región enfrenta un grave problema por la baja rentabilidad de los cultivos, principalmente de maíz, a causa del bajo rendimiento que es de tres a cuatro toneladas por hectárea, derivado de la erosión de los suelos, los cuales tienen problemas de compactación y acidez, baja diversificación de los sistemas agrícolas y alta vulnerabilidad por el cambio climático.












