Producción maicera en riesgo

Producción maicera en riesgo

Este fin de semana llegó hasta la capital del país, como en efecto dominó, lo que en las comunidades campesinas se hace cada vez más visible en los últimos años: la crisis del maíz.

Mientras los tractores que campesinos y organizaciones hicieron rodar, avanzan sobre las vialidades más transitadas del corazón de la Ciudad de México para hacerse escuchar, en los pueblos campesinos se repite este año la expectativa no cumplida.

Los insumos han superado por mucho a las ganancias que podrían obtenerse con la venta del grano. Semillas, fertilizantes, herbicidas, fungicidas y mano de obra para la cosecha son imposibles de costear aun para los que cuentan con algún recurso de la política asistencialista de las últimas décadas.

Molcates

El autoconsumo es uno de los objetivos de la siembra y cosecha del maíz. Para este fin se destinan las mazorcas de menor tamaño, los “molcates” que no alcanzaron a desarrollarse aun con alguna aplicación de fertilizante.

El maíz amarillo, una de las variedades más resistentes y que mejor soportan los embates de la sequía y las plagas, es la variedad más sembrada en los terrenos de ladera.

Crisis

Las imágenes del municipio de Villa Corzo, en la zona de los valles centrales de Chiapas, refleja también esta crisis. Ha quedado lejos el tiempo de la famosa “mazorca de oro”, emblema característico de la Frailesca.

Las serranías, al contrario de los valles, exigen la pizca manual, muy distinta del uso de las cosechadoras usadas en las zonas de planicie.

Agravando los problemas de la producción y la cosecha, se encuentran los caminos. En algunos de ellos es indispensable el uso de carretas tiradas por bueyes o a lomos de caballo. Muchos de ellos son intransitables en temporada de lluvias.

La emergencia es nacional. Todos somos el campo, dice el eslogan. Sin embargo, el anuncio del recorte para el sector agropecuario en el próximo Presupuesto de Egresos solo agrava el presagio: menos mazorcas de oro y más molcates.