Científicos e investigadores del Centro Internacional de Mejoramiento de Maíz y Trigo (Cimmyht) continúan promoviendo alternativas y maneras adecuadas de fertilizar entre los agricultores de pequeña y mediana escala, debido al incremento de los costos de fertilizantes nitrogenados, desde que Rusia y Ucrania entraron en conflicto.
Dan a conocer un método conocido como “4R” para la nutrición de las plantas, que se refiere a la fuente correcta, la dosis adecuada, el momento adecuado y el lugar correcto.
Va encaminado no solo a que la fertilización sea un procedimiento menos costoso para el agricultor, sino también para reducir o minimizar las pérdidas ambientales que tiene sobre todo el nitrógeno y el fósforo, los cuales tienen considerables repercusiones.
Esos cuatro factores son los que van a definir con cuánta eficiencia el cultivo puede absorber los diferentes nutrientes, particularmente el nitrógeno, el fósforo y el potasio.
Con respecto a la fuente, estas pueden ser de dos tipos: los primeros son los fertilizantes procesados, que son los que generalmente manejan los agricultores; y los segundos son los fertilizantes de origen orgánico como los cultivos de cobertura, las leguminosas, los abonos animales, las compostas, los residuos de cultivos, e incluso, bajo ciertas circunstancias, el agua de riego.
Riesgos por fertilización
Señalan que en México y varios países las pérdidas durante la fertilización suelen ser altas porque nutrientes como el nitrógeno se volatilizan; se estima que las pérdidas promedio de nitrógeno por volatilización son del 18 %, por lixivia (proceso por el cual los nutrientes y minerales son arrastrados por el agua) o percola (pérdida de agua hacia las capas de la Tierra).












