Los productores de limón vuelven a reportar números positivos, esto luego de varios meses con bajas ventas; su mercado principal conformado por restaurantes, botaneros y centros nocturnos han mejorado sus ventas y con ello incrementó el consumo de este fruto, cuya producción dura todo el año, informó Carlos Hernández, productor dedicado a este cultivo.
El productor de limón en Chiapa de Corzo, quien tiene una extensión de más de mil árboles de este fruto en un predio aledaño al caudal del río Grijalva, confirmó que las últimas semanas han comenzado a mejorar las ventas, pues a partir de marzo vieron reducidas a menos de la mitad sus ganancias.
Hernández narró que a partir de marzo y con el avance de la pandemia, fueron cada vez menos los compradores de limón, porque la disposición de las autoridades sanitarias en el estado fue el cierre de los negocios dedicados a la venta de comida, principalmente botaneros y palapas, lo que representó un fuerte golpe para quienes se dedican a producir limón.
Explicó que si la producción promedio es de hasta 50 rejas de limón al mes, a partir de abril únicamente conseguían colocar la mitad o menos, por lo que el resto tuvo que ser vendido a un precio menor en los mercados municipales.
Pese a la popularidad del cítrico como remedio popular contra el Covid-19, las ventas no fueron iguales a cuando los restauranteros operaban con normalidad, por lo que argumentó que las ganancias decayeron significativamente.
A partir de agosto los negocios dedicados a la venta de alimentos con permisos para la venta de alcohol, tuvieron el permiso para reiniciar operaciones dentro de sus locales con un 50 por ciento de capacidad, desde entonces la compra de insumos básicos para la elaboración de alimentos se ha recuperado paulatinamente, como es el caso del limón.
Carlos Hernández explicó que la situación es difícil y sin un apoyo de las instituciones gubernamentales es aún más complicado; el productor argumentó que anteriormente recibían recursos de Procampo, sin embargo, este estímulo desapareció y en su caso no volvió a recibir algún incentivo, sea en efectivo o de fertilizantes.
A pesar de la falta de apoyos, Hernández dijo que se mantiene con este cultivo, el que por años ha sido el ingreso principal de su familia.












