El alza en el precio internacional del petróleo y el conflicto armado entre Rusia y Ucrania generó diversos efectos a nivel global, como el alza en el costo de los fertilizantes, en virtud de que Rusia es el principal exportador de estos insumos, lo que ha puesto en serias dificultades a productores de pequeña y mediana escala en la entidad.
Wel Olvein Cruz Macías, ingeniero agrónomo, docente e investigador en Ingeniería Agroforestal, subsede Villa Corzo, de la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas (Unicach), señaló que al haber restricciones comerciales impuestas por diversos países y estar en conflicto, dejarán de producir y limitar la exportación.
El primer efecto a nivel global es el incremento en el precio por la escasez, lo que tendrá un impacto considerable para los productores de pequeña escala, porque ya no podrán absorber el costo que representa estos insumos sobre su producción, el cual ha alcanzado hasta un 50 %.
Alto uso de fertilizantes
Mencionó que el promedio de producción en Chiapas es de 1.6 toneladas por hectárea en los cultivos básicos, lo que requiere de una importante cantidad de fertilizante para evitar plagas y otros problemas, pero con el costo no todos pueden pagarlo.
“Va ser difícil que el productor pueda soportar ese costo de incremento, sumado a la escasez”, argumentó.
De continuar el mismo panorama a nivel internacional, sobre todo en Rusia, y considerando que México importa el 60 % de los fertilizantes que se usan, estos van a escasear en los próximos meses y los precios incrementarán todavía más, por lo que los productores estarán obligados a implementar otras alternativas para no verse tan afectados.
Alternativas
El investigador indicó que pueden recurrir al aprovechamiento del rastrojo o residuos de cosechas anteriores, que en lugar de quemarse se dejen en el suelo para nutrirlo y mitigar el impacto de la deficiencia de nitrógeno en los suelos. Otro elemento es utilizar heces de ganado para el sistema de milpa, para minimizar el efecto de los fertilizantes.
Otra alternativa es el uso de plantas leguminosas para fijar nitrógeno, aunque el efecto de este proceso no es tan rápido como el de los fertilizantes, pero valdría la pena para cosechas posteriores y dejar de usar esos productos en un plazo de hasta cinco años.
Sobre los biofertilizantes, dijo, también son una opción factible porque el mismo productor lo puede elaborar con el uso de recursos naturales o a la mano, pero es necesario que exista materia orgánica en los suelos para que rindan efecto, de lo contrario será limitado.
Sin conservación
Cruz Macías comentó que muchos productores recurren exclusivamente al uso de fertilizantes porque buscan resultados rápidos, olvidándose de factores que son muy importantes y que antes se hacían, enfocados a la sustentabilidad de los suelos para el futuro. Esta técnica de producción está enmarcada por la necesidad de producir más alimentos cada año.
Destacó que se debe dar más importancia a la necesidad de materia orgánica en los suelos, para que no pierdan sus condiciones naturales y con ello su productividad, ya que un centímetro de suelo tarda hasta cien años en regenerarse.












