Productores ganaderos han cambiado de oficio

La volatilidad de los precios de la carne y la leche, las plagas y enfermedades, el poco apoyo gubernamental a la actividad ganadera han condicionado a que haya un cambio en el destino de las tierras, lo que antes eran grandes pastizales para las vacas y toros han sido cambiados por la reconversión y siembra como una estrategia para diversificar sus ingresos y maximizar la rentabilidad del suelo y transformarlo en cultivos sostenibles y productivos.

Un ejemplo claro de dicha práctica es don Raúl, quien hasta hace una década se dedicaba de tiempo completo a la ganadería en el municipio de Mazatán, pero la actividad poco a poco perdió rentabilidad; esa situación lo llevó a vender su hato y reconvertir sus tierras. Ahora en esos terrenos donde pastaban cientos de bovinos existen cultivos de maíz y caña de azúcar.

El esfuerzo era mayor y las ganancias menores por ello señala que para sacar adelante a su familia hizo el cambio hacia la agricultura, el ganado poco a poco fue mermando y llegó el momento en que no fue redituable, señaló y reconoce que con el tiempo va a consolidar un negocio que le permita ingresos con la caña y el maíz.

Sin embargo, este claro ejemplo ha sido reiterativo en muchos casos; los grandes potreros que antes existían en Mazatán, Tapachula, Huixtla y Villa Comaltitlán han sido sembrados con cultivos, luego de que el sector ganadero enfrentara una de las peores crisis de la última década.

Problemáticas

El problema no es el precio de la carne en el mercado, sino los intermediarios, el bajo precio del kilogramo en pie que se mantiene mientras que los insumos para la engorda y producción de leche han subido, a lo que se suman problemas como el caso de gusano barrenador que ha encarecido aún más el mantenimiento del ganado.

De acuerdo con estimaciones de asociaciones ganaderas locales, en la última década el Soconusco ha perdido más del 60 por ciento de las áreas dedicadas a la ganadería bovina.

Los potreros se han convertido en cultivos de palma africana, plátano, maíz, soya y caña de azúcar, que representan menor riesgo y mayor rentabilidad a corto plazo.