La degradación del medio ambiente, el cambio climático, la urbanización, la expansión de los monocultivos y otros factores han acentuado viejas desigualdades socioeconómicas y haciendo emerger otras nuevas, como las nutricionales, ya que en muchas comunidades hay cada vez menos disponibilidad de alimentos locales.
Para combatir ese contexto, ingenieros del Centro Internacional de Mejoramiento de Maíz y Trigo (Cimmyt) promueven entre productores técnicas agrícolas para mejorar la productividad de sus parcelas, la calidad de sus cosechas, el que sean amigables con el medio ambiente, de forma que esto les permita también mejorar su situación económica y nutrición.
Esto forma parte del proyecto “Fortalecimiento del Acceso a Mercado para Pequeños Productores de Maíz y Leguminosas”, que trabaja junto con Walmart Foundation. Beneficiando hasta el momento a más de 16 mil productores de tres estados del país, que han logrado diversificar sus cultivos, en beneficio de la nutrición y economía de sus familias.
Macario Díaz Rodríguez, productor de Cerro del Gallo, municipio de Tapalapa, Chiapas, comentó que anteriormente el producto no era de tan buena calidad como hoy día, y en volumen tampoco era tan alto, pero con la asesoría de los ingenieros del Cimmyt, el panorama ha mejorado de forma considerable.
Realizan fumigaciones, compostas y otras actividades con elementos orgánicos, lo que ha ayudado a mejorar el grano con el paso del tiempo; a diferencia de antes que realizaban quemas, con lo que se ocasionaba que los suelos se erosionarán y perdieran su productividad.
“Agradezco al programa ‘Sembrando Vida’ y al Cimmyt porque nos han apoyado bastante, para mejorar económicamente la situación de nuestras familias, compartiéndonos muchos conocimientos para los cultivos, en la plantación de maíz, aguacate y otras cosas más”, manifestó.
Por otra parte, Benjamín García Vázquez, también de Tapalapa, dice que antes aplicaban herbicida, lo que afectaba a las plantas y a la producción final; desde que trabajan con los ingenieros especialistas dejaron de utilizarlos, además han aprendido nuevas técnicas para mejorar sus parcelas, como el manejo del rastrojo.
Antes de que se iniciará el proyecto de agricultura sustentable, varios productores quemaban el rastrojo pensando que no era de beneficio, y sembraban de la manera que únicamente sabían, con técnicas no tan factibles para el medio ambiente; ya no utilizan tampoco fertilizantes químicos.
“Estamos muy agradecidos con el apoyo que nos han dado, porque antes sembrábamos y cosechábamos pero teníamos que sacar de nuestra propia bolsa, pero ahora, desde que empezó el proyecto, usamos ese recurso para nuestras familias y para pagar trabajadores”, indicó.











