"Incluso las inteligencias más preclaras llegan a equivocarse en algunas de sus sentencias, sin que por ello deje de reconocérceles el caudal enorme de sus respectivos aportes. Nuestro Premio Nobel, Octavio Paz, dijo en la década de los años ochenta que no hay desarrollo en las naciones sin democracia, pero el siglo actual lo contradijo con el deplorable caso de China.
Ahora, otro Premio Nobel (Economía 2008), Paul Krugman, sí, el mismo que sintetizó recientemente en dos fórmulas los principales problemas que frenan el desarrollo de México en la deficiente educación y el crimen organizado, ha lanzado una profecía al asegurar que Grecia abandonará el euro, ""muy probablemente"" el próximo mes de junio, y que ""en unos meses"" se plantea posible el fin de la Eurozona si Alemania no acepta una ""drástica revisión de la estrategia"" contra la crisis.
La proyección de Krugman se pone en la mesa del mundo cuando apenas ayer los ministros de Economía de la zona del euro reiteraron su determinación de mantener a Grecia en la unión monetaria pese a los dos rescates que ha recibido.
Así, este experto prevé cuatro fases que llevarán al derrumbe final. La primera será la salida de Grecia de la zona euro. Krugman cree que una vez que los helenos hayan abandonado esa moneda, los bancos españoles e italianos experimentarán apanicados y ""enormes retiros de dinero"" mientras los ""depositantes intentarán transferir su dinero hacia Alemania"". Además, pronostica que puede, ""sólo posiblemente"", que se instauren controles ""de facto"" que prohibirán a los bancos de esas naciones transferir depósitos fuera del país y que se impondrán límites a los retiros en efectivo.
Como opción alternativa, o que se podría dar paralelamente, el economista estadounidense profetiza que el Banco Central Europeo realizará enormes inyecciones de crédito ""para evitar el colapso de la banca"".
La última de esas fases sería la ruptura total de la zona euro, ""y estamos hablando de meses, no de años, para que esto se produzca"".
Esto es el horror, el fracaso de un monumental proyecto de integración que nació al final de la década de los ochenta con la CEE. Sería lamentable que esta profecía se cumpliera porque la Unión Europea constituye no obstante su alianza con Estados Unidos, un factor de contrapeso, y de ser así, este país emergería con todo y sus graves problemas, de nuevo, al igual que al final de la ""Guerra fría"", como la única superpotencia ya no sólo incuestionable sino infalible.
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