El programa Sembrando Vida informó que en la zona norte de la entidad ya se llegó a 23 millones de plantas producidas, mismas que servirán para ser sembradas en la zona y que al mismo tiempo, sirven para generar ingresos familiares.
La secretaria de Bienestar, María Luisa Albores González, destacó que mediante esta estrategia se revaloran conocimientos ancestrales como el cultivo de la milpa, que es un conocimiento de miles de años que aún alimenta a muchas familias del campo.
Las personas inscritas al programa reciben un apoyo de cinco mil pesos mensuales. De esta cantidad, 500 pesos se destinarán como ahorro, siendo 450 destinados a una cuenta de ahorro de una institución financiera y 50 pesos podrán ser destinados al Fondo de Bienestar.
En su momento, René Gómez, presidente de la organización “Bosques y gobernanza”, afirmó que el programa federal Sembrando Vida ha destinado en Ocosingo 290 millones de pesos, sin embargo, no ha tenido ningún resultado en sembrar más árboles.
Reconoció que este programa presenta irregularidades en su funcionamiento, ya que fue apresurado en la implementación; en la que no se contempló la corrupción que se presenta hoy en día.
El activista mencionó que se han sembrado pocos árboles, la mayoría de ellos cercanos a las carreteras, pero que no han sido ni el mínimo proyectado para reforestar esta zona, ni para mitigar el cambio climático.
Recursos
Con un presupuesto de 24 mil millones de pesos, el programa Sembrando Vida busca apoyar a 400 mil personas en regiones de Chiapas y Tabasco, con el fin de que al mes reciban cinco mil pesos por plantar árboles frutales y maderables en más de un millón de hectáreas, en zonas donde el avance de la agricultura y la tala ilegal se han mantenido presentes desde hace mucho tiempo.
En un convenio realizado entre la Secretaría de Bienestar y el Gobierno del Estado, en abril de 2019, se estipuló que en la entidad se emplearían 80 mil trabajadores del campo procedentes de 64 municipios, además se destinarían 452 millones de pesos como inversión social para mejorar las condiciones de los agricultores y así evitar la migración.
Señaló también que el programa reivindica el derecho de las mujeres a la tierra, pues una de cada tres personas sembradoras dentro del programa, es mujer.












