"Agencias * CP. La pobreza extrema en que viven miles de ninas y mujeres indígenas, tanto en México como en Centroamérica, las ubica como el blanco perfecto para delincuentes que, de manera individual y esporádica o agrupados en redes criminales, hacen de la trata de personas su ""modus vivendi"".
El desempleo, la violencia intrafamiliar, la depresión, el analfabetismo, la angustia y la ingenuidad son factores relacionados con la trata de blancas, que es ejercida no sólo por desconocidos sino también por familiares, amigos, vecinos e incluso por la pareja.
Frontera sur
La frontera sur es uno de los territorios donde la trata es uno de los delitos más expandidos, no sólo porque se erige como la zona de cruce de miles de migrantes, sino también porque es el espacio propicio para captar a quienes aspiran a una mejor vida.
En ese rubro se ubican los centenares de ninas y mujeres que al haber sido abandonadas por padres, esposos, hijos y hermanos, porque éstos decidieron aventurarse hacia Estados Unidos, quedan en la vulnerabilidad total, sin empleo, dinero ni forma de subsistencia.
Senuelos
Los tratantes de personas aprovechan esa situación, pues sólo les basta acercarse a estas mujeres con diferentes promesas de empleo, amor o dinero, que las harán seguirlos voluntariamente, sin que conozcan que las explotarán sexual o laboralmente.
En la fase de ""engachamiento"" de víctimas también participan taxistas, hoteleros, camioneros, meseras y policías, quienes pretenden brindarles ayuda cuando en realidad sólo las canalizan a un destino triste.
Rodolfo Casillas, investigador de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso), aseguró que el mayor número de mujeres explotadas sexualmente en esta entidad proviene de Honduras, mientras Guatemala es el país de origen de aquellas que lo son laboralmente.
Indocumentadas
El experto resaltó que las dos características centrales de estas mujeres son: se trata de indocumentadas provenientes de países como Honduras, Guatemala, El Salvador y Nicaragua, y que son menores de edad.
Burdeles, bares, calles, restaurantes y centros botaneros de la frontera chiapaneca son los destinos de ninas entre 10 y 17 anos, quienes son empleadas como meseras, ficheras, masajistas, vendedoras, acompanantes y bailarinas de 'table dance', siempre con la finalidad de venderlas como mercancía sexual.
El documento ""Aprendiendo a prevenir la trata de personas"", promovido por la organización internacional Save the Children of Canadá, senala que los delincuentes consideran a las personas como mercancías para hacer dinero rápido.
Por ello, las víctimas son sometidas al maltrato, el encierro, la vigilancia permanente, la explotación, a agresiones como la negativa de los tratantes y clientes del sexoservicio para usar preservativos, amenazas, violencia psicológica y física, exigencia para que consuman alcohol y drogas, insultos, abuso y violación sexual, entre otros.
Entre las razones que, según Casillas, posibilitan el enganchamiento y posterior control de las víctimas se destaca la ingenuidad de éstas, el desconocimiento de las instancias o personas que podrían ayudarlas y, por más sorprendente que parezca, el enamoramiento hacia sus victimarios.
Víctimas convencidas
Lou de Baca y Rubén Pérez, oficiales de la Unidad de Trata del Departamento de Justicia de Estados Unidos, explicaron que, en ocasiones y cada vez con más frecuencia, ""las mujeres pasan de víctimas a ser tratantes por voluntad propia, luego de ver las ganancias que este delito genera"".
José Antonio Sistos Ortega, oficial de la Dirección General Operativa de Aeropuertos, Puertos y Puntos Fronterizos de la Policía Federal Preventiva (PFP), dijo que ""es innegable que el turismo sexual sigue siendo un problema grave en las fronteras y centros turísticos"".
Por ello los retos, dijo, son la prevención y el combate, así como la legislación urgente en la materia, ya que en la actualidad el Poder Legislativo estudia un proyecto de ley para combatir la trata, a fin de que esa legislación específica en México permita perfeccionar un plan nacional de combate.
Cuando la captura de la víctima ha sido ejecutada, el tratante infunde otras emociones y sentimientos de carácter negativo en la víctima, como el miedo por amenazas, control y actos semejantes a la esclavitud, y desconfianza en las autoridades para evitar cualquier tipo de denuncia.
Permanencia voluntaria
""Esto explica por qué tan pocas veces se escapan, aun cuando ya no estén demasiado vigiladas por los delincuentes, deciden permanecer al lado del tratante porque se enamoran de él, por miedo o porque, de alguna manera, el dinero que reciben les permite una cierta mejor vida que la de su anterior pobreza"", apuntó.
Al cabo de un lapso en cautiverio, algunas mujeres experimentan culpabilidad, vergüenza, temor y a veces lealtad y amor, lo que las lleva a considerar la opción de dejar de ser víctimas, pero no para denunciar sino para convertirse también en tratantes.
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