El Consejo Coordinador Empresarial (CCE) de Chiapas celebró un encuentro de trabajo que tuvo como eje central el rediseño de su arquitectura interna, a través de la integración y fortalecimiento de sus comisiones, con la participación activa de los representantes de todos los sectores productivos del estado.
La jornada dejó claro que el organismo no busca ser un simple conducto de quejas o peticiones aisladas, sino un verdadero laboratorio de ideas donde la pluralidad sea el combustible.
Durante la sesión, los asistentes refrendaron su apuesta por un espacio incluyente, donde cada comisión —ya sea del ramo industrial, comercial, agropecuario o de servicios— canalice su experiencia y visión particular para alimentar una agenda común. El objetivo es claro: que el desarrollo económico, social y ambiental de Chiapas no sea solo un eslogan, sino una ruta de navegación compartida.
Uno de los acuerdos más relevantes que surgió de este encuentro fue la implementación de una metodología rigurosa para la construcción y gestión de proyectos. Esta nueva dinámica permitirá a los empresarios no solo identificar y priorizar iniciativas, sino darles un seguimiento puntual para evitar que queden en el cajón de los buenos deseos. La apuesta es clara: tender puentes sólidos entre el sector privado, la academia, las organizaciones civiles y los distintos niveles de gobierno, entendiendo que los grandes desafíos de la entidad requieren esfuerzos coordinados y no acciones unilaterales.
Postura proactiva
Con ello, el CCE Chiapas busca consolidar su papel como el gran articulador de la iniciativa privada, dejando atrás el rol reactivo para asumir una postura proactiva que incida directamente en la competitividad, la atracción de inversiones y la generación de empleos dignos. La meta final no es otra que traducir las inquietudes del sector en proyectos de alto impacto que mejoren la calidad de vida de las familias chiapanecas.











