De acuerdo a los datos reportados por la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp), Chiapas registra 41 siniestros entre incendios forestales y superficie afectada en vegetación sensible al fuego, con mil 229 hectáreas afectadas, colocándose en la posición número cuatro a nivel nacional, esto en el acumulado hasta el 15 de abril.
Mientras que de manera general, en el mismo periodo, la entidad registra un acumulado de 119 siniestros, con un total de nueve mil 556 hectáreas afectadas, con lo que se coloca en el lugar número siete entre las 10 entidades con mayor cantidad de incendios, y en el cuatro con mayor superficie afectada.
La práctica del uso de fuego en el sector agropecuario ha sido ancestral, sin embargo, representa daños en la calidad del aire, pérdida de biodiversidad y empobrecimiento de los suelos de cultivo, sobre todo un riesgo para los incendios forestales.
Por ello, organismos como la Secretaría de Agricultura, el Centro Internacional de Mejoramiento de Maíz y Trigo (Cimmyt), la Comisión Nacional Forestal (Conafor), el Centro Nacional de Prevención de Desastres (Cenapred), impulsan diversas acciones para disminuir esa práctica.
De acuerdo al HUB Chiapas del Cimmyt, muchos productores desconocen lo que es el rastrojo y sus beneficios, lo consideran basura y en algunos casos lo usan como forraje porque creen que origina plagas y enfermedades que complican la preparación del terreno y siembra.
Desde el 2012 han promovido la alternativa de siembra denominada “Siembra con rastrojo”, para mitigar las quemas agrícolas, pero estas todavía se realizan en varias regiones y muchas terminan en incendios forestales que afectan cientos de hectáreas.
El manejo del rastrojo permite transitar a sistemas como la Agricultura de Conservación, en beneficio de la calidad del suelo y del aire, ya que el aprovechamiento de este como cobertura incrementa la materia orgánica del suelo, regula la temperatura y conserva la humedad.
Es considerada una práctica que permite hacer frente al cambio climático, al reducir la emisión de gases de efecto invernadero desde la agricultura y permite restaurar el equilibrio ecológico perdido por quemas sistemáticas.
Los productores pueden usar el rastrojo como cobertura de suelo, como alimento para el ganado o hacer composta con este y usarlo como abono, para mantener una cobertura permanente en los suelos; además requiere labranza mínima y ayuda a la diversificación de cultivos.












