Promueven prácticas para mejorar cultivos

El Cimmyt cuenta con una infografía que los productores pueden consultar libremente. Cortesía
El Cimmyt cuenta con una infografía que los productores pueden consultar libremente. Cortesía

El surgimiento de malezas o plantas invasoras afecta en promedio el 30 por ciento del rendimiento de algunos cultivos. La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) estima que estas especies ocasionan una pérdida directa aproximada del 10 % de la producción agrícola global en México.

Técnicos e investigadores del Centro Internacional de Mejoramiento de Maíz y Trigo (Cimmyt) destacan que un manejo adecuado de las malezas es importante, ya que como todas las plantas, compiten por luz, agua, nutrientes y espacio.

Señalan que las afectaciones por malezas son muy variables según el tipo de cultivo y la zona agroclimática, además, varias de ellas han desarrollado resistencia a los herbicidas.

Para hacer un manejo adecuado de las malezas es importante conocerlas, identificarlas adecuadamente. Los técnicos definen que son aquellas plantas que en un momento, lugar y en un número determinado, resultan perjudiciales o indeseables en los cultivos.

Es importante realizar el deshierbe en el momento preciso, es decir, en el periodo crítico de competencia que se centra sobre todo en la etapa inicial de desarrollo del cultivo, ya que pasado este periodo la aparición de malezas no representa un riesgo de atención prioritaria.

Científicos del Cimmyt aconsejan, por ejemplo, que en los casos en que el deshierbe se haga de forma manual, como ocurre en muchos estados del país, se usen deshierbadores porque son más ligeros y eficaces en comparación con los azadones.

Refieren que la cobertura del suelo con rastrojo, la diversificación de cultivos y el manejo agroecológico de plagas son algunas de las prácticas que ayudan a reducir la incidencia de las llamadas “malas hierbas”.

En Chiapas, por ejemplo, promueven la siembra con rastrojo, ya que muchos productores desconocen sus beneficios, lo consideran basura, y en algunos casos lo usan como forraje, porque creen que origina plagas y enfermedades que complican la preparación del terreno y siembra, incluso lo queman.

El manejo del rastrojo permite transitar a sistemas de no quema (Agricultura de Conservación), en beneficio de la calidad del suelo y del aire.

El aprovechamiento del rastrojo como cobertura incrementa la materia orgánica del suelo, regula la temperatura y conserva la humedad, es considerada una práctica que permite hacer frente al cambio climático al reducir la emisión de gases de efecto invernadero.

Junto a otras prácticas sustentables (como el Manejo Agroecológico de Plagas) permite restaurar el equilibrio ecológico perdido por quemas sistemáticas.

Sobre las malezas, los especialistas reiteran que es importante identificarlas adecuadamente porque algunas tienen propiedades que pueden ser aprovechadas, como en el caso del diente de león que tiene propiedades nutricionales, o el chicalote, que puede ayudar a descompactar el suelo.