Representantes de por lo menos 40 gimnasios en Tuxtla Gutiérrez reclamaron a las autoridades el hecho de que no exista una respuesta clara para saber si estarán o no en condiciones de abrir el 1 de junio, debido a que han tenido pérdidas económicas que oscilan entre los cinco millones de pesos por la falta de clientes en esos establecimientos y por el desembolso de pagos fijos.
En representación de la parte afectada, Carol Morales Garza, preparadora física en Big Power, mencionó que los empresarios están preocupados por la situación que enfrentan estos establecimientos que cerraron desde el 1 de abril por una disposición gubernamental y desde ese momento no han tenido ninguna forma de generar ingresos.
La situación empeora, dijo, al sumar más de 60 días en los que han cubierto los salarios de los trabajadores, la renta, el consumo de energía, agua potable e internet.
Sabedores de la situación que vive la entidad con tres semanas álgidas de contagios, los empresarios están en la disposición de poner en marcha un plan que evite la proliferación del virus en esos espacios.
Dentro de las medidas que proponen para abrir el 1 de junio, están: aplicación de gel antibacterial al entrar y salir del lugar, tanto para el personal administrativo como para los clientes; se suma el uso de cubrebocas y caretas para los trabajadores y administradores.
Aparece dentro de la lista el uso obligatorio de toallas (dos como mínimas), además de sanitizar los aparatos antes y después de hacer los ejercicios.
“Se prohibirá el uso de aparatos continuos, esto para mantener la sana distancia y habrá sanitización de instalaciones y aparatos al abrir y cerrar las instalaciones”.
El servicio de regaderas estará, sin excepción alguna, cancelado; los baños serán sanitizados por cada usuario que los use, colocando un aspersor en estos lugares. El horario de servicio sería de 07:00 a 19:00 horas.
Los empresarios estuvieron de acuerdo en que se tome la temperatura a cada persona que acceda a los gimnasios y se prohibirá la entrada a menores de 15 años, además de a cualquier usuario que presente fiebre, gripa o tos.
Ibone Meraz Mar, de Gym One, detalló que están a la espera de una respuesta de la autoridad para que se reanuden las actividades deportivas; en su caso, ha dejado de percibir entre 90 y 120 mil pesos por mes y no hay forma, remarcó, de sostener los gimnasios si se mantienen cerrados por más tiempo.
Sobre el riesgo que existe en estos lugares para la propagación del virus, consideró que en estos inmuebles la población puede relajarse, ejercitarse y con un espacio suficiente para no contagiarse, tomando en cuenta que se reducirá el número de personas que ingresarán a los gimnasios.
A través de una conferencia de prensa, señalaron que reducirían el número de personas hasta en un 40 por ciento del total de la capacidad que presente cada establecimiento.
Asimismo, abrir el 1 de junio, coincidieron, en que regresarán las fuentes de empleos que hasta el momento quedaron suspendidas, pero en caso de que la respuesta no sea favorable, se verán en la necesidad de cerrar los gimnasios de forma permanente.












