En medio del debate sobre las prácticas de cobro en el sector servicios, el presidente de la Cámara Nacional de la Industria de Restaurantes y Alimentos Condimentados (Canirac) en Chiapas, Christian Pérez Morales, expuso que la propina es y será siempre un acto de libertad del cliente, y ningún establecimiento debe atreverse a incluirla de manera forzosa en el ticket de consumo.
Durante una entrevista reciente, el líder empresarial calificó la iniciativa de algunos negocios de cargar este monto directamente en la cuenta como una línea roja que no se debe cruzar. “No es negociable”, enfatizó Pérez Morales, quien insistió en que este reconocimiento económico responde únicamente a la percepción del comensal sobre la calidad del servicio recibido, y no a una obligación contractual con el restaurante.
Responsabilidad patronal
Más allá del debate sobre la voluntad del cliente, el dirigente puso el foco en un punto clave que suele quedar en segundo plano: la responsabilidad patronal. Pérez Morales fue tajante al señalar que los empresarios del ramo no pueden trasladar a los consumidores la carga de completar los ingresos de sus empleados. “Los meseros, promotores y operadores deben ser respondidos por la empresa que los contrata”.
En este sentido, hizo un llamado interno al gremio restaurantero para revisar sus políticas salariales y garantizar condiciones laborales dignas. Según su visión, la propina debe conservar su esencia original: un incentivo extra por una atención excepcional, y no un parche para cubrir deficiencias en las nóminas.
El pronunciamiento del líder de Canirac encuentra un sólido respaldo en la legislación vigente. Pérez Morales recordó que la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) emitió hace aproximadamente dos meses un decálogo de derechos de los consumidores, donde se establece explícitamente que los restaurantes no pueden premarcar, etiquetar o rayar la cuenta para forzar el pago de la propina. Dicho documento es claro: la gratificación es voluntaria y su inclusión en el total a pagar requiere la autorización expresa del consumidor.
“Esta práctica no está autorizada y no se debe hacer”, reiteró el empresario y exhortó a los dueños de restaurantes para que cumplan estrictamente con la normativa sin buscar resquicios.












