Nicolás Maldonado Moreno, investigador del Programa de Oleaginosas Anuales del Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias (Inifap), mencionó que Chiapas tiene el potencial de incrementar su producción de soya para dejar la dependencia por la importación.
Maldonado Moreno comentó que Chiapas junto a estados como Jalisco, Nayarit, Guerrero y Oaxaca, tienen las condiciones climatológicas favorables para la producción de soya, además de la tecnología de apoyo desarrollada por el Inifap.
El investigador dijo que la soya es un cultivo estratégico para México, dado que su proteína se utiliza en la formulación de alimentos balanceados para engordar bovinos, porcinos o aves, y en la producción de aceites comestibles, carnes, panes, margarinas, pollo o embutidos.
Sin embargo, la dependencia del exterior por la soya es superior al 95%, lo cual cuesta a este país mil 800 millones de dólares.
“Es una gran fuga de divisas. No obstante, existen regiones con condiciones y potencial productivo para, por lo menos, duplicar la producción actual con tecnologías desarrolladas por investigadores mexicanos”, añadió Maldonado Moreno.
El especialista comentó que la producción de la soya no ha crecido debido a diversos factores, que tiene que ver con clima, escasez de agua, cambios de mercado y competitividad.
“El cultivo no ha aumentado y la producción nacional representa apenas entre cinco y ocho por ciento, lo cual equivale a entre 330 mil y 450 mil toneladas al año (…) Nuestro país produce muy poco, pero hay potencial para cultivar más de 600 mil hectáreas en Jalisco, Nayarit, Guerrero, Oaxaca y Chiapas, porque tenemos condiciones climatológicas favorables, hay suelos y tecnología desarrollada en el Inifap. El cultivo puede prosperar y reduciríamos dependencia del exterior”, afirmó.
Maldonado Moreno puntualizó que se necesita articular políticas y apoyos para la siembra de soya, porque tiene precio, demanda y hay tecnología.
“Se necesita capacitar al productor, crédito, maquinaria y buenos proveedores. A través del Sistema Producto Oleaginosas se han propuesto modificaciones a la Ley de Desarrollo Rural Sustentable para que se considere un cultivo básico y de esta manera pudiera tener apoyos o precio de garantía, lo cual ayudaría y daría seguridad al productor”, añadió.
Buenos rendimientos
Una de las principales limitantes para el cultivo de la soya en México es el agua; sin embargo, Maldonado Moreno ha trabajado en el Campo Experimental Las Huastecas en mejora genética de siete variedades en condiciones adversas, con rendimientos promedio que van desde 2.5 toneladas por hectárea hasta tres y con potencial de alcanzar las cuatro bajo condiciones de temporal.
Algunas variedades son tolerantes a sequía en etapa vegetativa, después requieren humedad adecuada. Con esta tecnología en lugar de tener una perdida del 50% o 60% se reduce a 20% o 30% y si el cultivo requiere 600 milímetros (mm) de lluvia a lo mejor con 400 mm se puede producir de junio a octubre.
El experto explicó que algunos materiales son aptos para sembrarse en zonas con temperaturas de 25 a 35 grados y lluvias durante junio-julio hasta octubre noviembre.
“Tenemos Programa de Mejoramiento Genético y hemos desarrollado variedades con adaptación a zonas tropicales, que van desde el sur de Tamaulipas hasta el Soconusco, Chiapas, pasando por la Península de Yucatán (Campeche, Quintana Roo y Yucatán), Veracruz, Jalisco, Guerrero y Oaxaca”, dijo el especialista.
La producción media nacional es de 1.7 a 1.8. toneladas por hectárea y para que el cultivo sea rentable se necesita producir arriba de 2.5 toneladas, y que el producto tenga un valor de 380 dólares promedio, ya que el productor invierte en México de siete a 12 mil pesos por hectárea en regiones tropicales, puntualizó el investigador.












