Al menos 20 diputados locales se sumaron a la iniciativa de reforma a la Ley del Servicio Civil del Estado y los Municipios de Chiapas, por la que se propone una adición al artículo 31, para la creación de licencia de cuidados médicos para las madres o padres de familia con hijos que fueron diagnosticados con cáncer.
En México no existe una regulación legal para que los padres se ausenten de sus centros de trabajo a fin de acompañar a sus hijos durante el tratamiento, que tiene una duración promedio de uno a tres años; el trabajador está expuesto a ser despedido justificadamente por ausentismo de más de tres veces en un periodo de 30 días.
La Cámara de Diputados reformó la Ley Federal del Trabajo, la Ley del IMSS y del Issste, estableciendo que los dos institutos podrán expedir a algunos de los padres asegurados una constancia que acredite el padecimiento oncológico y la duración del tratamiento, a fin de que el padrón tengan conocimiento de la licencia que tendrá vigencia de uno y hasta 28 días.
Se estipuló también que se expedirán tantas licencias como sean necesarias durante un periodo máximo de tres años, sin exceder 364 días, mismos que no necesariamente deberán ser continuos. El objetivo es armonizar estas modificaciones al ámbito local.
De acuerdo a la Unidad de Investigación en Epidemiología Clínica del Hospital de Pediatría, Centro Médico Nacional Siglo XXI del IMSS, en Chiapas se registraron 209 casos nuevos de cáncer.
Chiapas tuvo la incidencia más alta del país, con 174.2 por 10 mil niños, así como la incidencia más alta de tumores del sistema nervioso central, retinoblastoma, tumores de células germinales y carcinomas, con 32.5, 21.4, 10.9 y 4.2 por ciento, respectivamente.
Respecto a la tasa de mortalidad, los adolescentes entre 15 y 19 años tuvieron la mayor mortalidad con 6.88, mientras que la menor fue para el grupo de entre cero y cuatro años con 4.35.
El cáncer en la infancia y adolescencia es una prioridad en la salud pública de México, ya que representa la principal causa de muerte por enfermedad entre cinco y 14 años, cobrando más de dos mil vidas anuales en niñas, niños y adolescentes.
En los casos de menores de edad con cáncer, los hospitales exigen por protocolo que alguno de los padres permanezca dentro del hospital, acompañando al menor durante el suministro de quimioterapias, radiaciones, intervenciones quirúrgicas o internamiento.
Esto representa un desafío para las madres y padres trabajadores que desafortunadamente cuentan en su familia con un hijo que padece cáncer, ya que el rol de éstos consiste en realizar tareas de apoyo que comprende el dominio físico, psicológico, espiritual y emocional; esto implica que los padres tengan que dedicar tiempo para cuidarlos, e inclusive tengan que separarse de su empleo o peor, ser despedidos por exceso de inasistencias.












