Las personas lesbianas, gais, bisexuales y trans en condición de migración, históricamente son blanco de asesinatos, violencia sexual, agresiones físicas, detenciones arbitrarias, acusaciones de conducta inmoral, negación de derechos de expresión, de información y de la discriminación en el empleo, la salud y la educación.
De acuerdo a Kristin Riis Halvorsen, jefa de la Oficina de la Agencia de la ONU para los Refugiados (Acnur) en Tapachula, Chiapas, muchos países mantienen severas leyes penales con encarcelamiento, castigo corporal y pena de muerte.
Avances
Pero en el derecho internacional de las personas refugiadas hay un avance reciente, tanto en la jurisprudencia como en el desarrollo académico, con análisis e interpretación de conceptos relacionados con la orientación sexual y la identidad de género.
Sin embargo, todavía falta trabajar al igual que en el marco de derecho regional de las personas refugiadas. Es cierto que hay una creciente conciencia en los países de asilo sobre la orientación sexual e identidad de género como motivante de huida.
Lo anterior, lo indicó durante la ponencia “Derechos humanos en contextos de violencia extrema y sexual en las diversidades sexuales en movimiento”, organizado por Una Mano Amiga en la Lucha contra el Sida A. C.
Esta asociación civil ocupada por el bienestar de las poblaciones consideradas vulnerables, realiza diversas acciones para fomentar la prevención de diversas prácticas discriminatorias y promoción de la salud.
Asimismo, en conjunto con la Red por la Inclusión de la Diversidad Sexual en Chiapas, realizan las jornadas de visibilidad de la población lésbico, gay, bisexual y trans, en el marco del Día Internacional contra la Homofobia y el Día del Orgullo LGBT.
Colaboración
El Acnur trabaja en colaboración con las autoridades mexicanas, organizaciones de la sociedad civil y el sector privado para lograr la inclusión de la población refugiada en México; así pueden convertirse en actores para el desarrollo y miembros productivos de la economía nacional.
Riis Halvorsen mencionó que de acuerdo a los Principios de Yogyakarta, sobre la aplicación de la legislación internacional de derechos humanos, en caso de persecución, incluida la relacionada con la orientación sexual o la identidad de género, toda persona tiene derecho a procurar asilo y a obtenerlo en cualquier país.











