Ante la inseguridad y violencia que generan migrantes en la zona aledaña al albergue Belén y la indiferencia de autoridades de los tres niveles de gobierno para atender la petición de presencia policiaca, además del cierre del albergue, colonos de San Antonio Cahoacán, realizaron un plantón frente al albergue que ayuda a quienes emigran de su país hacia los Estados Unidos.
En la zona hay constantes atracos, asaltos, violaciones y robos a casas habitación, por lo que señalan al albergue Belén como un foco de inseguridad, ya que en sus alrededores operan los delincuentes.
Por la fuerte inseguirdad que viven, los colonos piden a las autoridades la reubicación inmediata del albergue, el cual señalan que únicamente ha traído problemas a esa zona.
En entrevista, la vocera de los manifestantes, Dora Ortiz Escobar, mencionó que ante el desorden que impera en la zona -donde además el titular Flor de María Rigonni se esconde bajo una sotana y trata de pisotear a los ciudadanos molestos- deciden alzar la voz aun cuando temen sufrir alguna consecuencia, pues han recibido amenazas del personal de área jurídica de dicho lugar.
“En la colonia hay casos de drogadicción, asaltos a transeúntes y al interior de las viviendas, así como el caso lamentable de la violación de un niño al interior del albergue Belén, en los últimos días”, expresó.
Aseguró que en el caso de los migrantes, en su mayoría de Centroamérica que acuden a solicitar ayuda, tienen que respetar los tiempos que se fijan ahí, pues les cierran las puertas y niegan comida, por lo que muchos de ellos se han quedado a dormir en plena calle y sufren de la delincuencia.
“Aquí muchos se han quejado porque no les dan el suficiente tiempo de permanencia. La mayoría subsiste porque reciben alimentos de otras personas. Nosotros reconocemos que no todos los migrantes son delincuentes, pero muchos se han quedado por esta zona y se aprovechan del lugar para cometer ilícitos”, aseveró.












