Integrantes de diversas organizaciones protestaron ayer frente a las oficinas del Instituto Nacional de Migración (INM) ubicadas en San Cristóbal de Las Casas, por la muerte de 38 migrantes, tragedia ocurrida en Ciudad Juárez, Chihuahua.
Los manifestantes exigieron la destitución del titular del INM, Francisco Garduño, y un cambio de la política migratoria del gobierno mexicano para evitar más muertes de migrantes.
“Exigimos que se acabe con las estaciones migratorias. La detención migratoria no debe de formar parte de la política migratoria en el país”, afirmó David Morales, representante del Colectivo de Monitoreo Frontera Sur, integrado por 17 organizaciones de Chiapas, Tabasco y otros estados.
Los más de 20 activistas se concentraron frente a las oficinas del INM a las 10:00 horas y colocaron cartulinas con diferentes leyendas en las rejas del edificio.
Los manifestantes corearon: “¡La política migratoria mata!”, “¡Este centro de detención mata!”, “¡Renuncia Garduño!” y “¡Las estaciones migratorias son cárceles, no albergues!”.
Estaciones son cárceles
Maricela Sandybell Reyes, de la agrupación Voces Mesoamericanas Acción con Pueblos Migrantes, manifestó que “las estaciones del INM son cárceles, espacios pequeños en los que están las personas hacinadas en condiciones inhumanas y sin servicios dignos”.
Añadió que en esas instalaciones los migrantes “están privados de su libertad, sin tener contacto con el espacio exterior. Les limitan el tiempo para llamadas telefónicas. Las personas son detenidas incluso cuando tienen documentos de regularización”.
Morales señaló que Garduño lleva varios años como director del INM “a pesar de que se han hecho distintas denuncias de violación a derechos humanos y de corrupción, por lo que exigimos su renuncia”.
Reyes afirmó que “la situación migratoria de Chiapas es la misma que en el norte porque es nacional, es inhumana; detienen y deportan sin importar la situación por la que huyen las personas de sus países de origen. La frontera norte se ha recorrido al sur”.
Sostuvo que en el caso de las 38 personas que perdieron la vida en Ciudad Juárez, “se trata de un asesinato porque pudieron abrir las celdas para que salieran, pero nadie las abrió”.












