Tras la intensa manifestación por la conmemoración del Día Internacional de la Mujer este martes 8 de marzo, la vida comercial regresó a la normalidad y con ello se lleva a cabo el proceso de reparación por los daños causados.
Esta protesta ha levantado diferentes reacciones, ya que por un lado argumentan validez a la lucha por el reconocimiento e igualdad de derechos, así como un alto a la violencia, pero por otro lado existen fuertes críticas hacia las acciones radicales cometidas contra empresas locales.
Este pasado martes por la tarde se reunió y movilizó el mayor número de mujeres en una protesta a la que se unieron diferentes colectivos y grupos feministas para reclamar y exigir poner un alto a la violencia machista, haciendo énfasis en las muertes violentas y los feminicidios que se han registrado en Chiapas, con un preocupante incremento exponencial.
Desde un día anterior, algunos comercios optaron por proteger con madera y otros materiales sus fachadas para evitar daños.
Pese a ello, las manifestantes -con diferentes objetos- rompieron estas protecciones, quebraron vidrios y puertas de algunos marcos de ventanales, aunado a las diferentes pintas alusivas y de rechazo a la violencia opresora y machista.
En el lado poniente de Tuxtla vandalizaron una tienda departamental, agencias de carros, bancos y otros comercios; en uno de esos casos el personal de un bar confrontó a las mujeres para evitar daños al establecimiento.
En la iglesia de Guadalupe, localizada en la avenida Central, entre 5.ª y 6.ª Poniente, pintaron consignas por los abusos y las violaciones que se han cometido en contra de niñas y niños en todo el mundo.
Tienen razón
Luci Ovilla, restauradora de las obras localizadas en el interior del Palacio de Gobierno y del Escudo -localizado en el exterior de este recinto oficial-, comenzó con sus labores este martes.
La experta en este tema dio a conocer que el trabajo de restauración de las pintas que las mujeres le hicieron al Escudo de Chiapas, ubicado en la entrada principal, es una tarea complicada, pero lo hace con todo el gusto del mundo.
Ha realizado este trabajo por 20 años, “todo depende de lo que hayan colocado, pero generalmente lleva 20 horas de trabajo, divididas en días; este trabajo lo hago con mucho gusto”.
Consideró -sobre las marchas- que todos tenemos el derecho a manifestarnos, “ellas hacen su trabajo, su labor, tienen razón, y yo hago mi trabajo, tengo mis razones para limpiar lo que ellas hicieron, no pasa nada”.
Esta manifestación ha cobrado relevancia nacional, pues el número de participantes ha ido en aumento año con año, pero también se suman los actos vandálicos. Por ello es que ha sido objeto de diferentes reacciones y división de opiniones.












