La tartamudez afecta la personalidad, el liderazgo y la toma de decisiones de los adultos que la padecen, ya que impacta principal e indirectamente a su entorno laboral, económico, familiar y social, reveló Victoria Soto, integrante del Proyecto Ernest, enfocado en atender dicho trastorno.
Dijo que a través del Proyecto Ernest se impulsa a la minoría para que se desarrolle plenamente en su entorno profesional por medio de la desensibilización emocional, desarrollo de fortalezas en la aplicación de habilidades y aprendizaje de la comunicación asertiva.
Las actividades del proyecto se realizan de manera presencial en la Ciudad de México, pero también se coordinan a distancia, apuntó.
La tartamudez tiene un origen neurológico, genético y hereditario, dio a conocer la joven que encabeza un club de lectura y diferentes actividades con la finalidad de que los integrantes del proyecto practiquen su habla.
Además, Victoria Soto expuso que la tartamudez impacta negativamente en los individuos a un nivel psicológico y social.
Quienes padecen el trastorno sufren los estragos que produce, como ansiedad social, aislamiento y baja autoestima, lo que desemboca en un pobre desarrollo de la personalidad, para la toma de decisiones y en el liderazgo de los adultos que crecieron con esta condición.
“Para contrarrestar los daños, se requiere una transformación de los hábitos y los pensamientos negativos para desenvolver la verdadera personalidad que se refleje en una comunicación efectiva y asertiva”, comentó.
A través del Proyecto Ernest se pretende realizar la inclusión de la gente con disfemia en todos los ámbitos, ya que muchas personas con tartamudez abandonan sus proyectos, eligen carreras en las que no sea necesario hablar constantemente, o no proyectan su creatividad y sus buenas ideas en el trabajo.
Además restringen su vida social, dejan de asistir a lugares, es decir, limitan su vida a causa de la vergüenza de bloquearse en el habla.












