“A 28 años del movimiento zapatista han cambiado muchas cosas, sin embargo, grandes problemas permanecen, las comunidades indígenas continúan siendo el paradigma de la pobreza”, detalló el investigador del Centro de Estudios Superiores de México y Centroamérica (Cesmeca), Daniel Villafuerte Solís, en el marco del ciclo de Conferencias Latinoamericana y Caribeña de Ciencias Sociales y Humanidades.
Una economía en crisis, desplazamiento por conflictos religiosos, políticos y agrarios, destacó que son consecuencias por múltiples factores, como el cambio demográfico, pues a dos décadas la población se incrementó en 72.7 %.
Con una reducción de la población rural que pasó de tener 60 a 50 % de la población del estado, el ponente destacó que “la mitad de la población de Chiapas vive en el campo, un proceso mundial que marca el peso de lo rural”.
Contexto en el que argumentó se siguen reproduciendo injusticias agrarias y concentración de la pobreza, sin embargo, en estos espacios también “se fincan esperanzas de cambio, donde se concentra una fuerza social y transformadora”.
De este modo, dijo que al mismo tiempo continúan siendo pueblos reservados para los partidos políticos, organizaciones religiosas, grupos delincuenciales, es decir, “es un campo de batalla”.
Acotó que “es un microcosmos, un laboratorio de proyectos políticos del Gobierno Federal, de organizaciones internacionales y universidades extranjeras”; factores que, sostuvo, han posibilitado una violencia heredada y sistemática en la región, donde son visibles situaciones de ingobernabilidad.
Villafuerte Solís argumentó que en un principio se modificó el modelo económico, lo que causó la extinción de la clase terrateniente y dio paso a un proceso de pulverización de la tierra, pues el mercado terminó por mercantilizar la vida de las comunidades rurales.
Agregó que “se hizo más visible la presencia de la Coca-Cola y el arsenal de mercancías de empresas globales como Bimbo, Sabritas, etcétera”, productos que modificaron la vida y hábitos de los pobladores; procesos que también se acompañaron de corrimientos culturales del norte del país.
Concluyó sustentando que hoy por hoy la migración sigue siendo una vía para salir de las condiciones de pobreza en la que se encuentra la región, lo que se visibiliza en el aumento de las remesas que equivalen al 40 % del gasto público del estado.












