Nicolás sufre, padece la pérdida irreparable de su esposa. Su corazón se quebró, al igual que el puente que conecta a su casa con la calle; su vida y el puente roto viven historias paralelas.
El arroyo que antes parecía cantar, ahora serpentea la colonia como quejándose. Antes fue dador de vida, ahora roba la calma de los colonos. Socavó el puente, primero. Luego resquebrajó la confianza en la autoridad.
Hace un año que se bloqueó el paso vehicular, porque el puente roto amenaza con caer.
El olor a azufre, por las descargas de aguas negras en el arroyo, es fuerte. Al margen del afluente, la memoria de Oralia se refresca y recuerda el mismo olor, pero 24 años atrás.“Este puente y esta calle cumplían un año de construidos. Lo hizo el exgobernador Juan Sabines Gutiérrez, en 1981”, dijo.
Chichonal
La noche del 28 de marzo el Chichonal hizo erupción y “bautizó” con arena y ceniza esta calle, como muchas más. Olía a azufre.
El puente construido en la avenida 20 de Noviembre, para unir las calles 12 de Octubre y Santa María, en la colonia Bienestar Social, soportó ese y otros embates de la naturaleza. Pero el tiempo se le vino encima.
Y el año pasado, por estas fechas, con las lluvias de junio se oyó un estruendo. El arroyo tributario del río Sabinal “mordió” uno de los muros que sostiene al puente.
Derribó la mitad del sostén y fue erosionando el suelo aledaño. El puente cumplió 34 años con una rotura irreparable.
“Javier, quien vive al lado, tuvo que comprar dos camiones de escombro para rellenar el socavón”, dice Oralia.
Nicolás Torres vive al lado opuesto de Javier. Hace 25 años que llegó allí. Y construyó su casa pegado al arroyo Santa Ana.
Dos veces su pared al poniente, ha sido derribada por el afluente desbordado. La última vez fue antes de que su esposa falleciera.
El puente fue testigo mudo de la partida de la esposa de Nicolás y de los esposos de Oralia, Patricia, Domitila.
“Somos muchas viudas las que vivimos aquí. Solas. No tenemos ayuda. Necesitamos apoyo”, dice otra mujer parada al lado de Oralia. Y señala a las demás casas donde viven Fabiola, Rosy y Charito.
Bloqueo
Sobre el puente que acaba de cumplir 35 años, lucen sillones viejos, cintas plásticas de color naranja. Están allí desde el año pasado. Es que se bloqueó el paso vehicular.
“Lo vierasté cuando pasaban los carros, más si son camiones, es que se cimbraba feo el puente y hasta mi casa. Como la gente no entiende, mejor lo tapamos el paso”, dice Nicolás.
Oralia agrega que muchos automovilistas, incluso de la colonia, se molestaron por el bloqueo. “Cada rato nos mientan el 10 de mayo porque no quieren ir a dar vuelta. Pero es por su seguridad y la de nosotros”, comenta.
Las mujeres voltean al puente y suspiran. Fue muy útil, pero ahora es nocivo. Es que la plancha de concreto se asentó al no tener ya el muro se sostén.
Parece que aplastó la tubería de drenaje, también de hace 35 años. “Ya caducó”, dice el Smapa. Y en esta época de lluvias, principalmente, los vecinos de esa avenida se están inundando de aguas negras.
“Y no hay esperanza de que cambien la tubería aquí. Por lo visto solo en el Pensil lo van a cambiar (red de drenaje)”, dice Oralia.
De repente una joven, al parecer cultora de belleza, interviene en la plática. “¿De dónde es usted?”, cuestiona al reportero.
“Es que ya han venido reporteros, toman fotos, pero no pasa nada. Las autoridades medio remendaron la guarnición porque las casas se inundan. Y nada más”.
Paliativos. Mejoral para enfermo de cáncer en etapa terminal.
El puente que vio morir a la esposa de Nicolás y a los esposos de varias mujeres, ahora sufre la edad y los embates de la naturaleza. Está roto, grave, condenado a morir.
Repararlo no basta. Es necesario derribarlo y reconstruirlo.
En una cantina cercana, como fondo musical y apropiadamente para la ocasión, mientras el arroyo infectado por las aguas negras sigue su curso erosionador y su lamento, se oye la canción “El puente roto”, entonada por las hermanas Calle.
“Cuando yo supe quererte, te abrazaba yo en el puente, nos quisimos de un jalón. En las tardes tan serenas por las verdes arboledas me robaste el corazón.
”Luego vino el tiempo de agua, ya no supe donde andabas y todito se acabó. Para el colmo de mi suerte fue creciendo la corriente y hasta el puente se rompió.
”El puente roto le llamo yo, a tu cariño que se rajó”.












