Puerta del cielo| un infierno

"Adulfo Chacón * CP. Internos del centro de rehabilitación cristiano ""La Puerta del Cielo"" denunciaron que durante los últimos tres días los han mantenido encerrados en una especie de celdas, sin comer, y que regularmente la dieta alimenticia de este centro se basa en frijoles.

Rubén Zúniga Zúniga, dijo: ""Tiene quince días que estamos comiendo frijoles, si no los comemos, nos castigan"", senalando que los últimos tres días no habían comido nada porque el pastor se fue a la ciudad de Tuxtla Gutiérrez, hecho que orilló a elementos de la Policía Municipal a incursionar al albergue para llevar comida a los ancianos.

Ahí, se constató que ellos deambulan y comparten el pequeno espacio con un perro y sus excrementos, además de que nadie proporciona agua purificada, tienen que beberla sucia del tanque, confió otro de los internos, quien no proporcionó su nombre porque cuando denuncian reciben castigos severos por parte del ""hermano Bayro"" (guatemalteco), dueno del albergue.



Nexos entre EDH y el centro

En el caso de Zúniga Zúniga, dijo que su llegada a este albergue fue a través de la trabajadora social del Instituto de Desarrollo Humano (IDH) con la promesa de que habría medicinas, doctor y otros servicios; sin embargo, viven hacinados y soportando fétidos olores por el excremento del perro y lo desaseado del lugar.

Pidió a la Comisión Nacional de Derechos Humanos que haga una visita sorpresiva al lugar y vea las condiciones infrahumanas en que viven los albergados de la Iglesia Cristiana Puerta del Cielo: cuartos sucios, puertas con cadenas, desayuno, comida y cena a base de frijoles, y cuando la familia del albergado lleva alguna medicina cara, no la suministran al paciente.



Afectan salud

Otro de los denunciantes manifestó que recientemente de este albergue fue trasportado al Hospital Regional un anciano que luego falleció en este hospital y presuntamente el dictamen médico fue que el deceso obedeció a una anemia aguda.

Cabe destacar que los albergues, autollamados centros de tratamiento para enfermos de alcoholismo y drogadicción, han proliferado en el estado, sin que ninguna autoridad se cerciore si efectivamente cumplen con las normas de la Secretaría de Salud; asimismo, la mayoría de ellos perciben apoyos económicos de las alcaldías, por lo que se han constituido sólo para convertirse en un jugoso negocio.

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