“Quienes estamos conscientes y pensamos, queremos un México mejor”, afirmó el arzobispo de Tuxtla Gutiérrez, monseñor Fabio Martínez Castilla, al referirse a la marcha en defensa de las instituciones democráticas realizada en el país.
“Yo hacía una reflexión en mi oración hoy (ayer) en la mañana: ojalá y los que están en el gobierno abran los ojos y los oídos, escuchen y vean lo que el pueblo quiere y no se enterquen, porque creo que lo peor es tener a un gobierno terco en sus caprichos, en sus cosas y no un gobierno que responda a las necesidades de México”, repuso.
Apuntó que más allá de defender al Instituto Nacional Electoral (INE), lo que se debe hacer es defender a México: “Yo amo a México, defiendo a México y doy mi vida por México”.
Cuestionado sobre lo que pasa en América Latina, en especial en el caso de Nicaragua, dijo que lo que está ocurriendo “es un hambre de poder, porque cuando hay hambre de poder el hombre enloquece y no se da cuenta y hace sufrir a su pueblo”.
En este contexto, reconoció que se ha iniciado el itinerario cuaresmal que lleva a la Pascua. “Con el Miércoles de Ceniza nos hemos puesto en marcha hacia nuestra propia conversión y, desde nosotros, la conversión de nuestra familia y sociedad”.
Martínez Castilla agregó que “los textos que se han estado reflexionando en estos pocos días que llevamos de Cuaresma, nos han invitado a contemplar cómo la mirada conmovida de Cristo se detiene hoy sobre los hombres y pueblos que sufren tanta injusticia, pobreza, violencia y diferentes tipos de atropellos a su dignidad”.
Añadió que “la injusticia, fruto del mal, no tiene raíces exclusivamente externas, tiene su origen en el corazón humano, donde se encuentra el germen de una misteriosa convivencia con el mal”.












