Quema controlada, clave para mejoramiento forestal

Quema controlada, clave para mejoramiento forestal

A fin de incentivar la regeneración natural de la especie de pino-encino y reducir la cantidad de combustible forestal, especialistas en el manejo del fuego llevaron a cabo una quema prescrita al interior de la reserva La Sepultura, en el ejido Corazón del Valle, que pertenece al municipio de Cintalapa.

Realizar esta actividad, en una zona de ocho hectáreas, es fundamental si se toma como base que el pino-encino, para abrir sus conos y liberar las semillas, necesita del calor.

Yucundo Coutiño Estrada, subsecretario de Desarrollo Forestal en la Secretaría de Medio Ambiente e Historia Natural (Semahn), informó que esta actividad se llevó a cabo de forma coordinada entre varias dependencias, en la que participaron personas que están altamente calificadas.

Además de impulsar las acciones de conservación, la quema también fomentó la capacitación y entrenamiento del Equipo Estatal de Manejo de Incidentes, compuesto por 74 personas entre brigadistas y técnicos del Grupo Técnico Operativo.

La Semahn detalló que la quema se realizó con base en los lineamientos de la Norma 015, por lo que se revisaron las condiciones climatológicas de temperatura, humedad y viento, antes de prender fuego a las hectáreas. Todo se desarrolló sin contratiempos.

Quema productiva y preventiva

Uno de los aspectos importantes es que se trata de la primera quema prescrita en lo que va de este 2021, con eso se pretende retirar material combustible, que después se convierte en un factor de riesgo en el tema de los incendios forestales.

Cuidar las especies de pino-encino, más allá del equilibrio ecológico que ofrecen en La Sepultura, permite a los ciudadanos obtener ingresos a través de la producción de la resina y sin la necesidad de tirar los árboles.

“La idea es quitar el material combustible que se acumula por años, eso es lo que genera incendios de gran magnitud, catastróficos, explosivos”, refirió Coutiño Estrada.

Que la quema se haya realizado en ese ejido, dijo, tiene que ver con el aprovechamiento social que hace la población para la obtención de resina. Antes de la actividad, los especialistas trabajaron durante 10 días para revisar datos de campo y preparar a las personas y el terreno.

En el plan de acción de los combatientes se detalló que con esta estrategia también se busca generar información sobre los efectos del fuego para la producción de pino-encino, es decir, saber qué ventajas producen estas quemas controladas con esa especie en particular.

Las autoridades añadieron que también se buscó capacitar y entrenar, al menos, a 30 personas, entre las que destacan brigadistas comunitarios, personal de las dependencias y técnicos; otro propósito fue mejorar los procesos de planeación, ejecución y evaluación de las quemas.

En lo que respecta a las condiciones atmosféricas, el plan que se elaboró marcaba un rango deseado de 22 a 25 grados de temperatura, con una humedad relativa deseada de 50 a 70 % y una velocidad del viento de 4 a 10 km/h.

En el comportamiento del fuego, la propagación deseada se estimó en una velocidad de dispersión de uno a cinco metros por minuto, con una expansión de las llamas de 0.4 a 1.5 metros. Esta actividad tuvo un impacto superficial bajo y sin mayor severidad.

En el resumen de las actividades, destaca que antes de llevarse a cabo la quema, se realizó una asamblea con los pobladores, en la que determinaron el sitio de la quema con una visita aérea; se llevaron a cabo los levantamientos de los datos atmosféricos, se dio la información del evento a todos los participantes y se recabaron las firmas de las autoridades ejidales.

Se le suma la preparación de la logística, elaboración de los letreros, visita (un día) al sitio de la quema, elaboración del organigrama, establecimiento de un puesto de mando. Además se garantizó el agua potable y se preparó al equipo de primeros auxilios.