Una falsa creencia actual entre muchos agricultores es que la quema de rastrojo elimina las plagas que pudieran afectar las cosechas de maíz, sin embargo, esta práctica también mata microorganismos que ayudan a la fertilización natural de los suelos.
El investigador del Tecnológico Nacional de México, Campus Tuxtla Gutiérrez (TecNM/ITTG), Joaquín Adolfo Montes Molina, comentó que al quemar el rastrojo aumenta la temperatura hasta 300 grados en el suelo y no hay microorganismos que sobrevivan.
Por lo tanto, la temperatura alta también mata a los microorganismos llamados nitrificantes del suelo, los cuales descomponen esta materia orgánica y la transforman en nitratos.
Esos nitratos son el fertilizante que los productores compran como urea, por lo que en realidad no se requiere el uso de fertilizantes externos si se tiene la bacteria que produce ese nitrato, “si hiciéramos esto no necesitaríamos de tanto fertilizante químico”.
Explicación
Refirió que la creencia del productor es que, si el maíz está enfermo o tiene alguna plaga, la próxima cosecha se va a contaminar, cuando lo cierto es que esta labor la hacen los microorganismos del suelo y también la realiza el sol al secar el rastrojo, de esta forma se eliminan algunas de las plagas y se trabaja sobre las plagas que quedan.
Dio a conocer que mediante un proyecto de investigación entre el Tecnológico y el Centro Internacional de Mejoramiento de Maíz y Trigo (Cimmyt), trabajan bajo la experimentación de dejar el rastrojo de la siembra anterior en el suelo y sobre este practicar la siembra durante la temporada de lluvias, a fin de demostrar a los agricultores que no se necesita quemar para obtener una buena cosecha.
Explicó que este proyecto de investigación se basa en un Programa de Agricultura de Conservación en la Parcela del instituto, buscando hacer distintas combinaciones en las que se pretende ver el mejoramiento del maíz sin agregados químicos.











