Racismo se fomenta desde la escuela

Racismo se fomenta desde la escuela

El menosprecio de la identidad y los conocimientos populares funge como reproductora del racismo, lo que impide que las escuelas primarias de las regiones tseltales de Chiapas contribuyan a la reproducción cultural y lingüística.

“El racismo se manifiesta descaradamente al menospreciar identidades y conocimientos populares”, recalcó la investigación de nombre “Las formas del racismo en la escuela primaria de una comunidad maya-tseltal en Chiapas”, a cargo del investigador de la Universidad Veracruzana (UV), Bruno Baronnet, y el doctor en Sociología por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Saúl Velasco Cruz.

Aclararon que los pueblos originarios, como una forma de detener el etnocidio y hacer valer la autonomía educativa, se han de respaldar en las libertades fundamentales y los derechos colectivos de los tratados internacionales y la legislación nacional.

En la práctica hay una difícil apropiación de la lectoescritura en un contexto donde la mayor parte de la población es relativamente ágrafa y se presentan problemas de comunicación frecuentes entre el profesor y el alumnado.

Destacaron que en la convivencia que tuvieron con los alumnos, “nos pudieron compartir que quieren saber español e incluso otros idiomas locales e internacionales, pero desean enormemente sentirse orgullosos de sus orígenes”.

Explicaron que en las aulas hay una casi nula enseñanza de la historia de sus pueblos, predominando el de la “historia patria” que está sustentada de origen en los planes de estudios.

Subrayaron que es una obligación del Estado el cumplir con una educación que sepa aprovechar los conocimientos, las tradiciones y las formas organizativas de los mismos pueblos, para erradicar el racismo desde sus raíces más profundas.

“La escuela comunitaria puede disponer de recursos y capacidades para operar como desconstructora de los imaginarios dominantes occidentalizados, neocoloniales y xenófobos que moldean la producción y circulación de saberes”, dice el estudio publicado en la revista científica Nodos y Nudos.

Por tanto, explicaron que una educación no racista requiere de un aprendizaje para conocer el territorio, defenderlo de las amenazas de despojo y comprender la historia de las injusticias y de los derechos.

Sin embargo, sus maestros son monolingües, los cuales aparte de desvalorar el trabajo ancestral, reproducen palabras denigrantes como “indio”, “indito”, “chamulita” o “kurik”, contribuyendo a los estereotipos. La investigación se realizó en la localidad maya-tseltal de San Miguel el Alto, del municipio de Amatenango del Valle.