Mujeres y adultos mayores son víctimas de estafas por delincuentes que trabajan en pareja o hasta tres personas en el interior de cajeros automáticos en instituciones bancarias.

Estos se aprovechan para observar el número de identificación personal (NIP), apoderarse y cambiar la tarjeta de la víctima por otra similar, aduciendo que tienen que limpiarla para meterla al cajero, en que prácticamente las arrebatan y con rápido movimiento dan otro plástico similar. 

Y es que en cajeros automáticos de Tapachula, bandas delictivas han intensificado sus opciones con el denominado “cambiazo” de la tarjeta bancaria para sacar dinero o hacer compras antes de que sea reportada por los afectados.

Una de las recientes acciones delictivas fue cometido en el banco HSBC a una dama a quien sorprendió una pareja con aspecto extranjero, posiblemente colombianos por el acento. 

La tarde del sábado la mujer llegó al cajero, esperaba su turno, un hombre iba delante de ella y después ingresó una mujer que hizo fila de espera detrás; posteriormente el hombre dejó su lugar, y cuando la víctima se disponía a meter su tarjeta, este de improviso se la quitó, aduciendo que la de él había quedado trabada y que allí había un billete de su propiedad, que efectivamente dejó y que tomó. 

La mujer reclamó su tarjeta que el sujeto limpió varias veces sobre su ropa insinuando que el cajero no las lee cuando la tarjeta está sucia; para ello, en breves segundos se la regresó y ambos -el hombre y la mujer que “esperaban turno”- salieron y se retiraron rápidamente del cajero. 

Fue entonces cuando la mujer intentó meter su tarjeta al cajero, la cual le fue rechazada una y otra vez, y sin sospechar nada se retiró del lugar; más tarde pidió informes vía telefónica a la institución bancaria del motivo por el cual estaba bloqueada su tarjeta, y al término de dictar los dígitos del plástico, se le informó que no correspondía a la de su propiedad, fue entonces cuando se percató que había sido víctima de estafadores. 

El resultado final de esta acción delictiva es que los estafadores hicieron compras en línea por varios miles de pesos durante el espacio en que la tarjeta estuvo abierta a su disposición.