El obispo de Tapachula, Jaime Calderón Calderón, hizo un llamado a las autoridades para que establezcan estrategias más efectivas en el combate contra grupos que generan violencia y muerte; la petición la hizo con humildad, pero con voz de alerta sobre la situación que está pasando en Chiapas. Desde su perspectiva señala que se respira un clima de inseguridad y violencia que se ha dado en varias partes de la entidad.

Agregó que es necesario que a la maldad se le ponga un alto, porque si no se frena, esta crece y enferma a las comunidades hasta llevarlas a la destrucción de sí mismas, como se ha visto en lo otras regiones del país y del mundo entero. Indicó que no podemos acostumbrarnos a una realidad agresiva donde la maldad parece ganar terreno amenazándonos y arrebatándonos la paz.

Mensaje

Refirió que “al crecer la maldad, se enfriará el amor en la mayoría” (Mt 24,12). Dijo que junto a sus hermanos obispos de la provincia eclesiástica de Chiapas emitieron un comunicado sobre la violencia e inseguridad que sufren hermanos desplazados de las comunidades de Pantelhó y Chenalhó.

El obispo de Tapachula también se refirió al tema del covid-19. Indicó que el pasado viernes 16 de julio inició el proceso de vacunación de las personas mayores de 30 años en nuestra región, con una respuesta positiva, a diferencia del bloque de mayores de 40 años, donde la participación fue mínima.

Afirmó que la vacunación de cada uno de nosotros ayuda a aminorar la magnitud de los estragos que el virus del covid-19 pudiera causar de nuevo, también llamó a la reflexión de que la existencia y disponibilidad de las vacunas de nada sirve si no tomamos con seriedad y responsabilidad el ir a vacunarnos.

Pidió levantar un muro más de protección personal y para los nuestros, además del uso de cubrebocas, guardar sana distancia y realizar el correcto lavado de manos. Recomendó acudir a vacunarse.