México no es un gobierno de puertas abiertas y mantiene políticas de restricción, sin embargo, esto no va a detener la migración de miles de personas de Centro, Sudamérica y otros países, porque ante la necesidades económicas y políticas que enfrentan en su país de origen, ellos van a seguir exponiéndose a riesgos que implica la migración, lo que genera además que los albergues de la frontera sur se mantengan rebasados.  

En entrevista, el sacerdote César Cañaveral, director del Albergue Diocesano “Belén” y responsable de la Pastoral de Movilidad Humana de la Diócesis de Tapachula, expuso que la demanda de espacios en los albergues supera por mucho los deseos de atención. Señaló que en este caso la capacidad es para 140 personas, pero por mucho no se tiene ese número que sería ideal tener, se rebasa la capacidad ante las necesidades y se atienden en la actualidad a 250 personas.  

Indicó que bajó el flujo de haitianos con los camiones que ofreció el INM, pero siguen llegando a esta región más personas como grupos de familias completas; recientemente llegaron de Angola y han empezado a llegar al albergue familias de Honduras y El Salvador así como de Venezuela, e incluso refirió el caso de una familia de cubanos en el albergue, consecuencia de que al papá lo mantienen en la Estación Siglo XXI del INM.

Afirmó que la migración no es un delito y es lamentable que ante este fenómeno las autoridades se olviden del niño migrante, de las mujeres, que desesperados buscan mejores condiciones y calidad de vida y que en su caminar encuentran actos de violencia y discriminación, además de la falta de techo y comida. Este fenómeno disminuyó un poco en diciembre, pero ya en este mes de enero ha vuelto a subir la migración.