Como parte de las actividades del Tercer Foro Nacional de la Bicicleta, y con apoyo de la Embajada del Reino de los Países Bajos, se realizó el conversatorio “Pedalear el territorio: comunidad, cultura y economías solidarias”, en la que se expuso que muchas rampas en San Cristóbal tienen una inclinación peligrosa no solo para las personas con discapacidad sino de igual forma para adultos mayores.
Durante el evento, se señaló que la cultura ciclista de los Países Bajos, expresada en su infraestructura, ha sido un recorrido de más de 50 años. En pregunta sobre cómo inculcar esa conciencia por la movilidad sustentable, los ponentes señalaron la importancia de eliminar la idea de la bicicleta solo como un regalo de navidad.
Abogaron por inculcarle a las infancias la idea de que la bicicleta es un medio de transporte, lo cual se expresa en que muchos automovilistas en los Países Bajos también son ciclistas, por lo que no es tan complicado promover la empatía.
Resistencias culturales
Pese a que recalcaron la belleza de la ciudad, los ponentes expusieron que las piedras con las que están hechas muchas de las calles de San Cristóbal no son aptas para otros tipo de movilidad. Hecho que causa derrapes en ciclistas que se han registrado durante el Foro.
Reconocieron la dificultad de cambiar este tipo de material, pues puede representar identidad para gran parte de la población sancristobalense. Sin embargo, ciclistas locales como Verónica Fuentes han señalado que el empedrado de las calles se puede deber más a una lógica turística que a una verdadera identidad.












