Después de dos meses de permanecer cerrado, el albergue Jesús El Buen Pastor, reabrió sus puertas para atender a migrantes que han sufrido agresiones, asaltos o que presentan alguna enfermedad que pone en riesgo sus vidas.
Debido a la falta de recursos para el pago de la energía eléctrica y brindar atención a quienes lo solicitaban, en octubre del año pasado se decidió cerrar las puertas, pero ante la alta demanda fue reabierto, dijo su presidenta, Olga Sánchez Martínez.
A pesar de ello, el año pasado fueron atendidos más de cinco mil migrantes afectados por enfermedades, solicitantes de refugio y víctimas de algún asalto o accidente en los que resultaron lesionados.
Explicó que para el funcionamiento normal del albergue, se requiere al menos 300 mil pesos mensuales, para cubrise el pago de la energía eléctrica, alimentos, sillas de ruedas, muletas y medicamentos, entre otros.
Actualmente este albergue opera gracias a los ingresos por la producción y comercialización de pan, una tienda de abarrotes y otros micronegocios, pero se requiere de donaciones, que pueden ser alimentos, medicinas, ropa u otras productos básicos; y por su puesto, dinero en efectivo.
“Confiamos en la misericordia de Dios para conseguir recursos y poder seguir operando, caso contrario tendríamos que cerrar el albergue”, mencionó.
Ubicado sobre la carretera hacia el ejido Raymundo Enríquez, al sur de Tapachula, en el albergue se atienden principalmente a migrantes y solicitantes de refugio, pero también a mexicanos de escasos recursos económicos.











