A unos días de que se cumplan cuatro meses del feminicidio de Paola Yazmín, no hay avances en las investigaciones y por el contrario, la Escuela Primaria Federal David Gómez, donde fue encontrada sin vida, fue reabierta a sus actividades
Flor Emilia Alcázar, madre de Paola, inició la incansable lucha para exigir justicia para su hija. En las manifestaciones y pronunciamientos se acompaña de sus hijas, quienes aseguraron que la Fiscalía de Chiapas no les proporciona información, solo les dijeron que la muerte de su hermana puede ser accidental.
Un argumento que la familia de Paola desacredita, así como la reapertura de la escuela pública, pues fue en una de las cisternas que abastece de agua a los baños principales donde la joven de 36 años fue encontrada sin signos vitales y en horario escolar.
“Aún no hay avances en las investigaciones de la muerte de mi hija, y la escuela en donde la hallaron muerta, ¡ya reinició clases! ¿Cómo es posible eso?”, cuestionó Flor Emilia Alcázar durante un mitin a las afueras de la Fiscalía en Tuxtla Gutiérrez.
Flor Alcázar y otras madres buscan justicia por los feminicidios de sus hijas, advirtieron que apostarán en la escuela primaria David Gómez para que no continúen las clases y se agilicen las pesquisas en torno al caso de Paola.
Desinformación
Paola desapareció alrededor de las 7:30 horas del 7 de diciembre de 2022; la Fiscalía emitió la ficha de búsqueda la misma tarde por la denuncia de su familia. A pesar de que sus pertenencias personales, incluso su desayuno, estuvieron intactos dentro de la institución escolar, los directivos decidieron no cerrar la escuela.
Al siguiente día, madres y padres de familia llevaron a sus hijos e hijas a clases, confiados en la ficha de la Fiscalía que informó que la desaparición sucedió en el trayecto de la casa de Paola a la escuela, donde laboraba como intendente desde hacía siete años.
Poco después de las 11:00 horas del 8 de diciembre, un mensaje en los grupos de WhatsApp de los tutores alertó del hallazgo de Paola, en una cisterna donde la habían revisado previamente, “creemos que el cuerpo fue sembrado”.
Ese día despidieron a los alumnos, que salían des la institución confundidos, entre tumulto de medios de comunicación; algunos menores llorando y otros comentando la noticia de la muerte de Paola, a la que muchos consideraron amiga.
Después llegaron las vacaciones decembrinas y el personal de la escuela continuó declarando, pero los meses pasaron y no hubo avances, tampoco investigaron a nadie, “no sé nada, pero si hablamos de sospechosos, empecemos por el director y terminamos con el último (en referencia a trabajadores)”.
Flor Emilia ahora desconfía de todos quienes estuvieron alrededor de Paola, pero consideró que el feminicida es parte de la escuela pública, “que no digan ahora que es de fuera; no sé por qué la mataron, eso le corresponde a la Fiscalía”.
Actualmente cada grupo tiene entre ocho y 15 alumnos, ante la ausencia de certidumbre, de seguridad, entre otras garantías que competen tanto a la autoridad como a los directivos y docentes de la escuela, la mayoría de los tutores decidieron cambiar a sus hijos e hijas de escuela.
Previo a la reapertura de la escuela David Gómez, los docentes atendían a las niñas y niños de 2 a 5 de la tarde en la escuela José María Morelos y Pavón. Los tutores han dado a conocer que antes del asesinato de Paola, la escuela estaba en el olvido.
En la última junta general después del lamentable hecho, los directivos se negaron a responder por qué personas ajenas a la institución tenían llaves de los portones, “hasta uno de los taqueros tenía una llave porque el director cobraba por el espacio, entre otras anomalías a las que estaba acostumbrado; ahora ya tramitó su jubilación”, dijeron.












