Como marca la tradición, las autoridades del municipio de Zinacantán cambiaron este jueves las flores del altar y lavaron los bastones de mando que celosamente son guardados en ese sitio y que usan el alcalde y el juez, como símbolo del poder que ostentan.
El bastón que usa el actual presidente municipal priísta, Manuel Martínez Jiménez, fue hecho en 1923, por lo que durante casi cien años ha ido pasando de alcalde en alcalde, algunos del Partido de la Revolución Democrática (PRD).
Como cada 15 días, este jueves a las 6 horas, los integrantes del ayuntamiento y otros colaboradores acudieron a la casa en la que están guardados los bastones del alcalde y del juez para iniciar la ceremonia que dura varias horas, acompañados con música y bailes tradicionales.
Una vez iniciada la ceremonia tradicional, fueron cambiadas las flores y luego fue limpiado el bastón con agua de hojas de laurel, lo mismo que algunas imágenes religiosas.
Ritual
Para cumplir el ritual, los integrantes del cabildo deben de tomar tres copas de ‘posh’ después del cambio de flores, tres luego de limpiar el bastón y tres más a la hora de desayunar caldo de gallina de rancho.
El bastón original que han usado los presidentes municipales de Zinacantán desde hace casi un siglo, tiene la cabeza de plata, en la cual se lee: 1923. Junto con otros, que se encuentran resguardados en un altar lleno de flores y protegidos por una vitrina, en la que se puede ver una imagen de la Virgen de Guadalupe. “Cuando una autoridad pierde su bastón, ha perdido su poder”.
En el altar, explicó, Manuel Martínez, debe de haber permanentemente veladoras encendidas y flores. Se debe de quemar Incienso todos los días en la mañana, a las 12 horas y entrando la noche. “Si el altar donde están los bastones no tiene veladoras ni flores pueden ocurrir accidentes”, insistió.












