Dentro de uno de los laboratorios del Instituto de Investigación e Innovación en Energía Renovables estudiantes e investigadores trabajan con biomateriales para la producción de biocombustibles, como el biohidrógeno, biodiésel, bioetanol y electricidad.
Laura Elena Verea Valladares, profesora e investigadora de la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas (Unicach), mencionó que en México está bastante desarrolla la investigación sobre biocombustibles, sobre todo en los últimos 10 años debido a diversos factores como la transición energética y el cambio climático.
Indicó que desde el aspecto científico existen tres grandes áreas: 1) ciencia básica, que refiere al desarrollo de modelos matemáticos; 2) investigación experimental y teórica; y 3) el desarrollo tecnológico.
Por el momento en el laboratorio trabajan el ciencia básica y la investigación experimental, pues aún no llegan a la etapa de transferencia tecnológica.
En el mercado ya existen digestores anaerobios, hay marcas comerciales de reactores. Mientras que en biodiésel y bioetanol no hay tanto avance en el apartado de tecnología, debido a que no hay una legislación para que los vehículos puedan usarlos. Falta mayor avance en este aspecto.
Contó que desde su maestría comenzó a trabajar con reactores de digestión anaerobia, para la producción de biohidrógeno a partir de residuos líquidos y sólidos.
Con eso se dio cuenta de que la actividad bacteriana no solamente podía fermentar y transformar metabolitos en los líquidos, sino que también tenían la habilidad de transferir electrones a un material sólido conductor. Fue así que comenzó a investigar sobre áreas de aplicación de las bacterias, llamadas “electroactivas”.
Mencionó que el biodiésel sirve para motores de combustión interna al igual que el bioetanol, aunque este último no se ha desarrollado a gran escala en México; también se puede ocupar para procesos industriales y fabricación de diferentes productos, así como para la síntesis o reducción de otros materiales.
Añadió que se busca reducir actualmente la emisión de dióxido de carbono (CO2) para producir bioetanol, que a su vez otro de sus usos es como reactivo para la producción de biodiésel, como simple ejemplo.












