Realizarán jornada mundial del migrante

La migración continúa siendo una de las principales expresiones de movilidad humana y, para miles de personas, representa una necesidad ante condiciones de pobreza, violencia o falta de oportunidades, señaló el arzobispo de Tuxtla Gutiérrez, monseñor José Francisco González González, al referirse a la Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado.

En el marco de esta jornada, que se conmemora el último domingo de septiembre, el religioso advirtió que las personas migrantes enfrentan distintos riesgos durante su tránsito, entre ellos la xenofobia, la explotación por parte de grupos criminales y las dificultades derivadas de las políticas migratorias de distintos países.

Explicó que, aunque la migración ha acompañado a la humanidad desde sus primeros desplazamientos, actualmente muchas personas ya no migran por elección, sino obligadas por las condiciones que enfrentan en sus comunidades de origen.

“Entre las principales causas, la pobreza y la violencia que obliga a las personas a abandonar sus lugares de origen en busca de mejores condiciones de vida”, destacó.

El arzobispo también alertó sobre la vulnerabilidad de las personas migrantes frente a grupos criminales, quienes, dijo, pueden aprovechar su necesidad para obtener recursos económicos o involucrarlas en actividades ilícitas.

Señaló que esta situación se agrava cuando las personas son víctimas de otras formas de violencia durante su tránsito, sobre todo las mujeres migrantes, quienes pueden quedar expuestas a diferentes tipos de explotación.

A esta problemática, agregó, se suma el crecimiento de expresiones de rechazo hacia las personas extranjeras, fenómeno que calificó como una muestra de xenofobia que debe ser atendida.

Pide proteger a niñas y niños

Uno de los puntos centrales de la jornada de este año, explicó, es la situación de las niñas y niños migrantes, quienes también forman parte de las familias que abandonan sus lugares de origen en busca de mejores oportunidades.

El arzobispo sostuvo que, independientemente de su condición migratoria, los menores deben ser reconocidos como personas con derechos y dignidad, especialmente cuando el desplazamiento está relacionado con la búsqueda de mejores condiciones para estudiar, crecer y construir un futuro.