Rebasados por la izquierda

"Alejandro Páez Varela * El Universal. Haiga sido como haiga sido, Brasil rebasó a México por la izquierda. La ola amarilla asumió el liderazgo de Latinoamérica en muy pocos anos; demostró que es posible conciliar los intereses del liberalismo económico con una visión social; mantiene una lejanía suficiente con Cuba y con Estados Unidos, pero los retiene de su lado. Diversificó el comercio y lo fortaleció, mientras se vuelve una potencia en energía y en desarrollo científico, y un punto de referencia en el debate sobre la nueva arquitectura financiera y social del planeta.

El artífice de este fenómeno se llama Luiz Inácio Lula da Silva, un nino bolero que no tuvo título profesional pero se ganó el de presidente; un sindicalista que devolvió las manifestaciones a las calles después de la dictadura, y las contuvo para concentrar esas fuerzas en el desarrollo. Es el Lula al que Barack Obama llama ""amigo"" mientras se retrata junto a Hugo Chávez, Fidel, Raúl Castro o Evo Morales. No es gratuito que este personaje, considerado uno de los líderes globales por la revista Time, sea el rostro de la región. En medio de una crisis, sin muchas pretensiones, construye un nuevo Brasil en contra de lo que apostaron infinidad de analistas por el sólo hecho de ser de izquierda, progresista y fundador de un Partido del Trabajo. Para dar una lección de inteligencia sin radicalismos, no tuvo empacho en entregar el banco central a un liberal ortodoxo, a la vez que colocaba, a cargo de la hacienda pública, a un individuo con compromiso social.

Lula ganó las elecciones presidenciales de Brasil en 2002 y asumió el poder en 2003. Este ano, el país creció 1.15 por ciento y para 2004 el PIB llegó a 5.71. En 2005 se ajustó a 3.16 por ciento, y en los siguientes tres anos aceleró el paso: 3.97 en 2006; 5.67 en 2007 y 5.08 por ciento en 2008, ano en el que inicia la crisis global. De acuerdo con datos del FMI, esa economía tendrá un desempeno negativo de -1.30 por ciento en 2009.

Vicente Fox Quesada asumió en 2000 las riendas de un México en plena marcha: ese ano creció 6.60 por ciento. En el 2001, el PIB se hundió a 0.16 y en los siguientes anos apenas avanzó: el 2002 cerró con un magro 0.83 por ciento; el 2003 fue de 1.68, y en el 2004 rebotó a 4.00. Los dos anos posteriores fueron sus mejores: en 2005 avanzó 3.21, mientras que en 2006 logró un 5.13, y así recibió Felipe Calderón la economía. En 2008, sin embargo, el país avanzó apenas un 1.35 por ciento, y según el FMI caerá a -3.67 en 2009, aunque la mayoría de los analistas e incluso el gobierno ya estiman un PIB de país en bancarrota: de entre -5.5 y -6.5 por ciento.

Ambos países deberán recurrir a la deuda pública para estabilizar sus finanzas este ano. Pero México tendrá un déficit de cuenta corriente mucho mayor que el de Brasil; algunos estiman que será de -2.52 por ciento, y otros dicen que podría llegar a -4.0. El de Brasil apenas llegaría al -2.0 por ciento en 2009. En este mismo ano, la balanza comercial mexicana será deficitaria por 20 mil millones de dólares, calcula el FMI, mientras que la brasilena será superavitaria por unos 13 mil millones de dólares, de acuerdo con la misma fuente.

Brasil terminó, en 2009, su dependencia comercial con Estados Unidos. Su socio comercial más importante ahora es China, país que le está entregando préstamos multimillonarios para la industria petrolera. Petrobras podría convertirse en una de las cinco petroleras más fuertes del mundo en tiempo récord, mientras nuestro Pemex se hunde.

Frente a los retos de México en estos últimos meses, seguramente muchos países fracasarían, como dijo el presidente Felipe Calderón. Parece que no es el caso de Brasil, como estamos viendo. Podemos compararnos con cualquier nación para sentir que lo hacemos muy bien. Pero Brasil sería una medida justa: hemos recorrido juntos un mismo rumbo al progreso, en situaciones sociales, políticas y culturales similares. (El Universal)

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