El gobierno municipal rechazó un ofrecimiento de la empresa Fomento Económico Mexicano, S. A. de C. V. (Femsa), que elabora bebidas azucaradas, de donar 40 millones de pesos para construir una planta de tratamiento de aguas negras y el rescate del humedal de María Eugenia, ante la oposición de grupos ambientalistas y organizaciones sociales, que aseguran que la trasnacional despoja de agua a la ciudad al utilizar alrededor de un millón y medio de litros diarios.
Argumentaron también que el consumo de bebidas azucaradas ha incrementado el índice de enfermos de diabetes en la zona de Los Altos de Chiapas. Aseguraron tener conocimiento que las autoridades pretenden dar a esa empresa una concesión más para un tercer pozo. Luego de la presión ejercida por los activistas, la alcaldesa Jerónima Toledo Villalobos, del partido Morena, optó por no aceptar el ofrecimiento.
“Los grupos opositores puntualizaron que no debía de aceptarse la donación de los 40 millones de pesos para la edificación de una planta de tratamiento de aguas negras y el rescate del María Eugenia, que desde hace algunos años ha disminuido su capacidad, porque eran recursos de la empresa Femsa y se va a apropiar de los humedales”, expuso Rodrigo Hess Poo, coordinador del Comité de Cuenca del Valle de Jovel.
Antonino García, profesor investigador de la Universidad Autónoma de Chapingo y estudioso del tema, afirmó que “no es viable construir una planta de tratamiento de aguas de drenaje en un humedal natural, así esté seco, porque se necesita maquinaria para hacer un hoyo, remover tierra y luego meter membranas plásticas para que no haya filtración que tienen una vida útil, tal vez de 30 años y luego se tiene que remover, con lo que se vuelve a abrir la capa de suelo con el riesgo de que se contamine”.
Refirió que Femsa cuenta con dos permisos otorgados por la Comisión Nacional del Agua (Conagua) para explotar 188 mil 878 y 311 mil 40 metros cúbicos de agua al año, lo que equivale a extraer 49 mil 982 pipas de 10 mil litros anualmente.
Nicolás Gómez Velasco, uno de los representantes de la Red Ciudadana por el Cuidado de la Vida y la Madre Tierra, que agrupa a 30 organizaciones de la sociedad civil defensoras del ambiente, colonias, barrios y grupos, reprochó que “es un despojo total porque nos quitan el derecho humano al agua. Es el despojo del territorio; es un atentado contra la vida y la madre tierra y contra la vida de los habitantes, pues algunas de las comunidades más retiradas, no tienen agua, pero sí refrescos de cola. Sabemos que le quieren dar una concesión más para un tercer pozo”.
Empresa
Para José Alfredo García Bermúdez, director del Instituto Estatal del Agua, “la refresquera está estigmatizada; extrae, pero no la cantidad como para dejar sin agua a todo el valle, opera con eficiencia según sus números. Debemos de ser más serios en la propuesta. Necesitamos reunir a todos los actores, y esa empresa es una de ellos. Es necesario construir un nuevo orden para mitigar los efectos negativos en el valle”.
Hess Poo, exdirector del Sistema de Agua Potable y Alcantarillado Municipal (Sapam), manifestó que “la ciudad consume alrededor de 42 millones de litros diarios de agua -de los cuales se desperdicia entre el 30 y el 50 por cierto debido a fugas, entre otras causas- y la empresa refresquera extrae alrededor de un millón 500 mil a un millón 900 mil litros al día. Me parece poco ético señalar a un usuario del agua. Nadie puede determinar qué usuarios sí y quienes no, aunque, como usuario sólo es importante el problema. Es que no estamos acostumbrados a tener industria”.
Manifestó que él estaba de acuerdo en que se hiciera la planta de tratamiento, pero por la presión de diferentes grupos “que están en contra de todo y a favor de nada perdimos el recurso. La meta era construir un humedal de cuatro hectáreas, para rescatar el humedal de María Eugenia. Era un proyecto importante, pero hay quienes prefieren un humedal muerto”.
Jesús Carmona, director del Sapam, dijo que él estaba en contra de que se usaran los recursos “sin definir una prioridad; para mí la prioridad es asegurar el abasto de agua en Sapam, y ya que tengamos resuelto eso hay que trabajar en el saneamiento, es una óptica diferente, para mí son dos cosas simultáneas que se tienen que ir haciendo: El abasto y el saneamiento”.
Rodrigo Hess comentó que la Coca Cola tiene dos pozos de 200 metros de profundidad y extrae el agua del subsuelo con tecnología que pocos tienen. Según la Conagua, el acuífero a ese nivel no sufre afectaciones; el que está sufriendo es el agua superficial de los Altos de Chiapas, pero la subterránea no. Claro, si no trabajamos todos en la conservación del agua subterránea, los pleitos serán por el agua subterránea”.
Carmona señaló que no tiene datos oficiales de cuánta agua extrae la Coca Cola. “Nos hemos acercado a Conagua a preguntar, pero tampoco tenemos información. Los datos que conocemos son los públicos que conoce cualquier persona de la producción de refrescos que en una visita cualquier persona tiene de la misma empresa”, apuntó.
Legalidad
La trasnacional, abundó, paga los permisos a la Conagua y al Sapam sólo 64 mil pesos al año por las descargas del drenaje, “que además son aguas residuales tratadas en dos plantas de tratamiento propias: Una para los servicios sanitarios que tiene para los empleados y la otra para las aguas residuales industriales del proceso de elaboración de sus bebidas”.
Sostuvo que “al no hacer estudios científicos para conocer cómo están los mantos subterráneos del valle de Jovel (de San Cristóbal), no sabemos qué tanta agua se está abatiendo del subsuelo, pero al extraer grandes cantidades, tarde o temprano habrá una consecuencia lógica de deshidratación superficial. La empresa tiene dos pozos profundos, canceló uno y abrió otro”.
Pregunta -¿Qué tan alto es el riesgo de que se acabe el agua del subsuelo?-
-El riesgo está incrementándose por factores climáticos, extractivos del agua subterránea y ya es palpable como empieza a escasear, pues los humedales se están secando.
Antonino García manifestó que debido a que “no tenemos estudios serios que nos digan si tenemos un acuífero que se está recargando”, no es posible saber si la extracción de un millón y medio de litros diarios para uso de la empresa representa un despojo o no; sería cuestión de analizarlo con base en la cantidad de agua subterránea: Si el acuífero está siendo sobreexplotado, yo digo que sí hay razón, pero estamos escasos para tener un juicio real por la falta de estudios”.
En su opinión, la Conagua “debería de tener esos datos de la recarga y mostrarlos a la población para decir si está o no sustentada la extracción. Por eso, en un principio precautorio, la ciudadanía tiene razón porque a falta de datos, hay la incertidumbre de quedarse sin agua. En un principio precautorio se debería de preservar el agua subterránea para la población, ya que en la cuenca estamos llegando al límite de aportación de agua de los manantiales”.
Afirmó que los grupos ambientalistas y organizaciones que están en contra “quieren que la empresa se vaya porque no la quieren, pues está utilizando grandes cantidades de agua”.
Para Jesús Carmona “no es fácil como muchos dicen que hay que quitar a la refresquera, pues muchas personas consumen sus refrescos. Sabemos las consecuencias y el costo económico que tiene consumir refrescos por las enfermedades que causan, pero en las comunidades, por ejemplo, lo primero que los habitantes piden a los candidatos en campaña política son rejas de refresco”.
Hess Poo, expresó que “dicen algunos que la empresa es un agente que genera un producto que enferma y que quiere seguir haciendo el comercio. Quien señale exclusivamente que un producto azucarado es el culpable de la diabetes está en un error. Lo que hay que hacer es cambiar los hábitos de consumo y comportamiento para disminuir el consumo como los azúcares. Sí, es alto y preocupante el consumo de refrescos”.
Consumo de refrescos
Jaime Tomás Peg Pliego, investigador del Centro de Investigaciones Multidisciplinarias sobre Chiapas y la Frontera Sur de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), aseveró que “el consumo de refrescos ha impactado enormemente en el incremento de diabetes y constituye uno de los desencadenantes más importantes de esa enfermedad”.
Mencionó que “según revisiones de estadísticas que ha estado haciendo, la diabetes empieza a destacar entre las primeras causas de muerte en 2006 y para 2008 ya es la primera o segunda causa de muerte en los municipios de los Altos de Chiapas”.
Subrayó que en las comunidades “el refresco ha pasado a ser parte de la comida. Toman agua o pozol en el trabajo, pero a la hora de la comida consumen refrescos”.












