Reuniones familiares, brindis de fin de año, preposadas, posadas, la cena de Navidad, de Año Nuevo y hasta los tamales de la Candelaria, son celebraciones en la que es común comer y beber en exceso, por lo que se llega a aumentar entre cinco y hasta ocho kilos en promedio, lo que conlleva a diversos problemas de salud a corto y mediano plazo.
Kayra Bermu´dez Herna´ndez, nutrióloga adscrita a la Unidad Médica Familiar No. 13 del IMSS, advirtió que en esta época conocida como el Maratón Guadalupe-Reyes, los menús tradicionales se caracterizan por su abundancia y un alto contenido en grasas y azúcares, lo cual provoca un aumento de las calorías ingeridas y en consecuencia, aumento de peso.
La base de los menús navideños ideales constan principalmente de verduras, legumbres, cereales y frutas frescas; evitando el exceso de grasa de origen animal, así como, mayonesa y mantequilla; también sustituir las carnes rojas por pescado y si se prefiere consumirlas que sean cortes magros y, en el caso de las aves, eliminar la piel, detalló la nutrióloga.
Recomendó que para evitar consumir grandes cantidades de alimentos, antes de llegar a una comida con la familia o amigos se debe comer fruta o algún aperitivo saludable, para no estar hambriento hasta que se sirva la comida. Se deben preferir como entrada las ensaladas de verduras con alcachofas, espárragos y betabel al vapor o crudas y sin adicionar aderezos.











