Para poder identificar a una persona con presencia de sobrepeso debe analizarse el índice de masa corporal, es decir, cuando es igual o superior a 25. La obesidad se identifica con un índice de masa corporal igual o superior a 30.
Cuando se rebasan esos parámetros en el peso corporal, hay riesgo de desarrollar diversas enfermedades como la diabetes, hipertensión, colesterol, dislipidemias, entre otros problemas de salud física.
La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) indica que México tiene una de las tasas más altas de obesidad de entre los países integrantes de ese organismo; además, el 34 % de las personas obesas sufre la etapa mórbida, que es el mayor grado de esta enfermedad crónica.
El índice de masa corporal es posible saberlo acudiendo con un nutriólogo cuando el sobrepeso llega a ser evidente. Estos especialistas hacen un estudio completo sobre los hábitos, medidas, alimentación, y con ello emiten una dieta adecuada.
Frida Marín Pérez, nutrióloga del programa “Salud del Adulto y Adulto Mayor del Distrito Tuxtla Gutiérrez”, comentó que la alimentación es uno de los factores que condicionan el sobrepeso y la obesidad. Esto sumado a la poca actividad física que hoy en día prevalece en la mayoría de las personas.
Lo mejor es preferir alimentos saludables en la dieta diaria como frutas, verduras, cereales, frutos secos, de seis a ocho vasos de agua al día, porciones adecuadas de carnes, entre otros, para tener una buena nutrición. Hay que sumarle a ello alguna actividad física que se repita de dos a tres veces por semana.
La recomendación es eliminar alimentos ricos en carbohidratos que no proporcionan nutrientes al cuerpo, además de bebidas azucaradas; en general, todo alimento procesado, ya que también contienen grasas saturadas y calorías.
“Hay una idea errónea de que llevar una dieta saludable resulta caro, pero hay opciones y alternativas para ahorrar, incluso, comprando alimentos saludables”.
En cuanto a los productos empaquetados, mencionó que no todos son dañinos, pero debemos aprender a leer las etiquetas para saber qué contienen, y si son positivos o no, evitar dejarse llevar por la presentación y publicidad.












