Los primeros síntomas de la lepra son manchas, placas o nódulos en cualquier parte del cuerpo, además no causan dolor, ardor o comezón, por eso puede confundirse por un efecto de la exposición al sol o por cualquier otra causa, lo que dificulta el diagnóstico y tratamiento oportuno antes de comenzar a perder la sensibilidad.
Janet Morales Enríquez, responsable del Programa de Prevención y Control de la Lepra en Chiapas, comentó que la lepra es una enfermedad que todavía existe, aunque mucha gente hoy en día tiene la creencia de que ya fue erradicada en todo el mundo.
Indicó que aparece inicialmente como manchas, nódulos o placas, en muchos casos el paciente no le da importancia para acudir a consulta con el especialista porque no duele, considerando que existe un sinfín de enfermedades de la piel.
Hay que saber que esa primera manifestación va creciendo y va perdiendo sensibilidad en el área, también se caen los vellos; al pasar el tiempo, si no hay un tratamiento, se desarrollan calambres, entumecimiento y falta de sensibilidad ante lesiones, lo que genera riesgo de infecciones.
La lepra es infectocontagiosa, trasmitida por una bacteria que está presente en el mundo, y Chiapas no es la excepción. Afecta principalmente la piel, los huesos y la mucosa. Hay pérdida de sensibilidad, escalofríos, entumecimiento, hasta llegar a una deformación, en caso de que no reciba un tratamiento.
El desarrollo es muy lento, pueden pasar años entre el contagio y la aparición de los síntomas. Se transmite por vía área, al convivir por largos y prolongados periodos con una persona enferma, y generalmente es por un familiar o un compañero de trabajo.
Uno de los objetivos del programa es hacer campañas y diversas acciones para cortar la transmisión, no tener pacientes que infecten a otras personas y que años después se sigan presentando casos. Es totalmente prevenible y controlable. “Tenemos que entender que la lepra existe en el mundo, en México y en Chiapas”.












