"Poco a poco, los partidos políticos tienden a retomar su actividad normal, después de las vicisitudes postelectorales y del cambio de gobierno. Bienvenida sea para la construcción democrática mexicana la institucionalización de la vida interna de los partidos y la profesionalización de quienes desde ellos orientan sus afanes de participar activamente en la vida política nacional.
Ayer, Beatriz Paredes Rangel asumió la dirigencia del PRI con un llamado de alerta para que la división no conduzca a la ""balcanización"", es decir, a fragmentarse en grupos hostiles entre sí. El llamado es pertinente para dar cohesión al partido que tiene la mayor fuerza territorial, el mayor número de gubernaturas, de legisladores locales y de ayuntamientos.
Aun si la elección de 2006 los colocó como tercera fuerza electoral, los priístas tienen en sus manos la posibilidad de decidir las votaciones sustantivas en el Congreso, ante la insalvable divergencia entre el gobernante Partido Acción Nacional y el izquierdista Partido de la Revolución Democrática, percibido como la verdadera oposición política por una encuesta de Ipsos-Bimsa/EL UNIVERSAL.
El mismo sondeo muestra que el PRI es visto como un partido dispuesto a cogobernar. Paredes precisó ayer que ese instituto político buscará negociar, pero sin prestarse a colaboracionismos. Para ella, diálogo no implica declinación o entrega, sino civilidad política e integridad en la defensa de los intereses partidarios.
El perfil oposicionista del PRD, sin embargo, no conlleva la aprobación de las tareas que realiza el ex candidato presidencial derrotado, Andrés Manuel López Obrador, figura dominante del partido, y que son reprobadas por 54% de los encuestados.
Por otra parte, en Santo Domingo, el dirigente nacional del PAN, Manuel Espino Barrientos, afirmó que no piensa reelegirse el ano próximo, cuando termina su mandato, sino que está dedicado a la atención de los procesos electorales en marcha. Espino ha sido mencionado como posible candidato al gobierno de Sonora, versión que no rechazó.
La decisión de Espino es sensata porque tanto él como el ex presidente Fox se han convertido por sus dichos y hechos en figuras que dificultan la tarea de gobierno de Felipe Calderón Hinojosa.
En un sistema político mucho más competitivo que el del pasado régimen presidencialista con partido hegemónico, los partidos requieren operar con reglas claras, equitativas y transparentes, que ayuden al fortalecimiento de la democracia, que todavía está en proceso de consumación, a pesar de sus evidentes logros.
El poder que transita de Los Pinos al Congreso, los partidos y los gobiernos estatales, tiene que ser reordenado en beneficio de la operación fluida del sistema político y administrativo, y a costos razonables. La mayor responsabilidad de ello radica en los partidos, que también toman las decisiones en el Congreso.
El buen curso y la prosperidad del México del siglo XXI dependerán en alto grado del desempeno serio de los partidos, que deben ser, hoy más que nunca, conscientes de sus obligaciones mayores. Recuperar la normalidad es apenas el principio. (El Universal)
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