Reconciliación debe ser la base de la Semana Santa

“Reconciliados con el prójimo y con Dios”, debe ser la forma en que la comunidad cristiana debe de celebrar la Semana Santa, resaltó el diácono transitorio de la Catedral Metropolitana de San Marcos, Emmanuel Ali Calleja García, quien invitó a participar activamente en la celebración más importante de la Iglesia católica, donde se conmemora la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo.

“Jesús invita a sus discípulos a hacer lo que él, amar hasta el extremo; entonces, una manera de celebrar estas fiestas con la mayor entrega es la reconciliación con Dios, con el hermano y vivirlas en familia con disposición de apertura a la palabra. Porque el amor no debe ser abstracto, debe concretarse”, sostuvo.

Las celebraciones comienzan el jueves, día en que se recuerda la última cena, la institución de la eucaristía, cuando Jesús el Nazareno instruyó el mandamiento del amor: “todos estaban cenando, él se puso una toalla y empezó a lavar los pies a sus discípulos y dio las últimas instrucciones antes de morir. Yo que soy el Maestro, acabo de hacer esto con ustedes, ustedes háganlo con sus hermanos”.

Estas acciones, dijo Calleja García, tienen un significado teológico importante, porque quienes solían lavar los pies eran los esclavos a sus dueños. “Jesús, en esa actitud se rebaja al estatus de un esclavo, le lava los pies a sus amigos, instruyendo el mandamiento del amor; ámense los unos a los otros como yo los he amado”, dijo.

Viernes y sábado no hay misas, no se replican las campanas; son días de luto y se guarda el respeto del sacrificio que se hace en la eucaristía; las actividades consisten en la lectura de la liturgia sobre la pasión de Jesucristo, que termina con la plegaria universal, donde se ora por cristianos, no creyentes, judíos, gobernantes y por todas las necesidades del mundo.

Acto seguido es la veneración de la cruz, “como cristianos, no hay resurrección si no se pasa por ella, esto tiene un sentido fundamental para los creyentes; el dinamismo de la vida nos lleva a situaciones límite, pero la esperanza es que no toda la vida es cruz, también hay resurrección”.

En este día hay signos visibles en las iglesias, como la falta manteles en el atrio o el que los santos se encuentren cubiertos, lo cual habla del “gran dolor que se siente por el sacrificio de Cristo”.

Como gesto de compañía, ese día se hace el Rosario del Pésame, un gesto de compañía a la Virgen María.

El sábado continúa el luto hasta las 7 u 8 de la noche, hora en la que inicia la Vigilia Pascual, el recuerdo de la resurrección de Jesucristo; un contraste, pues de acuerdo al diácono, “el altar se llena de flores, velas e incienso, los cantos son de gloria porque Cristo está resucitado”.