El Consejo Estatal para las Culturas y las Artes de Chiapas (Coneculta), entregó al fotógrafo José Ángel Rodríguez, el segundo reconocimiento Carlos Jurado a la Trayectoria Fotográfica 2026, cuyo objetivo es “visibilizar el trabajo y distinguir la trayectoria de las maestras y maestros de la lente”.
Agregó que “este merecido reconocimiento” se otorgó a Rodríguez “por su arduo recorrido de más de cinco décadas en la fotografía, en las que no solo ha compartido la riqueza de su trabajo, sino su mirada única y captura del universo visual poético que guarda la memoria y documenta la vida, los movimientos sociales y toda su práctica desarrollada a través del tiempo, en la que ilustra nuevas narrativas que nutren nuestra imaginación, así como por su significativa e invaluable contribución en la ‘aprehensión de las imágenes’ para Chiapas y el mundo”.
Ceremonia
El galardón fue entregado la tarde noche del jueves en las instalaciones del Centro Cultural Carlos Jurado, ubicado en San Cristóbal, ante la presencia de decenas de personas.
Inmediatamente después fue inaugurada la muestra fotográfica titulada “La luz se revela”, integrada por 22 imágenes de Rodríguez, incluyendo la primera que tomó en Chiapas en 1979, año en que llegó a San Cristóbal de Las Casas.
Al recibir el reconocimiento, José Angel habló sobre la exposición que está dedicada al poeta Javier Molina, “un amigo muy querido, originario de aquí, de San Cristóbal de Las Casas”, fallecido en marzo de 2021 y quien fuera reportero de cultura en La Jornada.
“Decidí ponerle a la exposición el título de ‘La luz se revela’ porque fue un poemario que escribió Javier para mi segundo libro que se llama Lok’Tavanej (Cazador de imágenes). Él escribió ese poemario, La luz se revela, pero lo escribió con B grande porque era la rebelión zapatista en Chiapas y todo este fervor revolucionario. Para no tener problemas con la edición y los derechos de autor, La luz se revela va con V, aunque también él al final de su poema le pone la V; decía que debía de estar con las dos”.
Expresó que en la muestra “hay un poema de Javier Molina con el que cierra La luz se revela para que acompañe a las fotografías: la primera fotografía que puse en la exposición es la primera que tomé en Chiapas en 1979 y algunas de la Ciudad de México que documenté en la década de los setenta, antes de llegar a Chiapas. Me dediqué a fotografiar lo que se llamaba las ciudades perdidas, después les pusieron ciudades marginales”.
Memorias
Recordó que en esa época documentó los tiraderos de Santa Fe en la Ciudad de México, que hoy es un lugar de las altas esferas. Cuando paso por allí y veo los edificios, las embajadas y universidades, sigo: ‘yo aquí pasé y eran los tiraderos de Santa Fe y venía tomando fotos de la gente que vivía colgada de los barrancos’. Hay una fotografía de esa época y un poco un recorrido de Oaxaca, Guerrero, Sonora”.
Explicó que la exposición “es una selección de un poemario de fotos que hice en 2009 para un libro de José Gorostiza, cuando el Gobierno de Tabasco conmemoró los 70 años de la aparición de ‘Muerte sin fin’, su poema legendario y me pidieron que yo interpretara con fotos ese poema. Al principio dije que estaba muy complicado y me decían otros poetas que me olvidara porque no había manera de que fotografiara ‘Muerte sin fin’, pero lo tomé como un reto. Aquí hay ocho fotografías; el ensayo cuenta con 20”.
El fotógrafo, quien ha recibido numerosos reconocimientos, incluyendo la medalla Shingwauk, por Algoma University y la medalla al mérito fotográfico en Chiapas, así como la medalla Shingwauk, por Algoma University y la medalla al mérito fotográfico en Chiapas, agradeció “mucho al Coneculta”, por el reconocimiento
Festival Cervantino Barroco
Para nosotros, dijo la directora del Coneculta, Angélica Altúzar, “es muy significativo este reconocimiento a la trayectoria fotográfica. Queremos que se haga en el marco del inicio del festival cervantino barroco (que comenzó el jueves) porque también es significativo que el nombre de Carlos Jurado se escuche mucho y fuerte y que este recinto que lleva su nombre siga teniendo la luz que merece”.
El fotógrafo Luis Enrique Aguilar expresó que “a través de mi experiencia, muchos de los fotógrafos de San Cristóbal se podrían sentir identificados porque José Ángel es parte fundamental de la fotografía en Chiapas y en México. Para los que vivimos aquí es una referencia necesaria. Salí de la escuela de fotografía y llegué a San Cristóbal en 2002”.
José Angel, agregó, es un fotógrafo que “observa delicadamente, no dispara por disparar, encuentra el momento decisivo desde una contemplación particular. Lo que me gusta mucho de él es que mientras más pasa el tiempo menos fotógrafos tienen esta calma y el tiempo de observar profundamente para retratar algo más allá de lo que se está viendo, en parte por las redes sociales”.
Afirmó que “ha sido un motor importante para los fotógrafos locales no solo por las clases que ha dado en la Universidad Intercultural de Chiapas (Unich) y en sus talleres. Ha formado a mucha gente”.
La poeta y escritora, Maisa Trejo, recordó cuando José Ángel montó en Austria una exposición titulada El sueño y la mirada “que incluye una parte del registro fotográfico más representativo de este artista cuyo corazón vino del norte, pero sus ojos han pasado su mirada por muchas partes del país como un hombre del sur. Sus fotos despiertan emociones, admiración al entender cómo un espíritu como el de Rodríguez, nos conmueve, apasiona, impacta, entusiasma en cada instante de inmovilidad eterna”.












