"Heriberto Ortiz * CP. En una sentida sesión donde estuvieron presentes los tres Poderes del Estado de Chiapas, el Congreso local entregó la Medalla ""Rosario Castellanos"" a la intelectual mexicana Elena Poniatowska, quien en medio de una locución sencilla agradeció por la distinción y señaló que Rosario Castellanos vive cada vez que se lee, piensa o vive Chiapas.
El evento fue realizado el día de ayer alrededor de las dos de la tarde, al interior del recinto de la LXIII Legislatura del Congreso del Estado, e inició con la proclama histórica de Rosario Castellanos, que en voz de la senadora local Sonia Rincón Chanona, hizo hincapié en la importancia histórica de la expresión social literaria de la poetiza chiapaneca, que murió un día 7 de agosto de 1974 en Tel Aviv, isla israelí.
Siguiendo el orden de acciones, se realizó una semblanza de la escritora Elena Poniatowska, donde se mencionaron los orígenes de la intelectual nacida en París, de madre mexicana y padre polaco.
En esta semblanza se mencionaron los múltiples premios a los que se ha hecho acreedora a lo largo de su carrera periodística y literaria de la nacida como princesa, Hélène Elizabeth Louise Amélie Paula Dolores Poniatowska Amor.
Posteriormente se precedió al otorgamiento de la medalla que en medio de aplausos de la audiencia entregó a Poniatowska el gobernador Juan Sabines, franqueado por el magistrado Juan Gabriel Coutiño Gómez, presidente del Tribunal Superior de Justicia del Estado.
Inmediatamente después y en medio de la expectativa y solemnidad del resiento legislativo, Elena, ""Elenita"" como la llaman y llamaron sus amigos, tomó la palabra y con una sencillez de palabra embriagante y encantadora, mencionó su relación y lazos familiares en torno a la historia de Chiapas.
""...por una rifa chiapaneca mi hijo se ganó un carrito, un Nissan moradito que en la casa da vida continúa a la memoria contemporánea de Chiapas, el lugar donde hay selvas con animales que hablan"", dijo.
Posteriormente, como la literata que es, ""entendió"" a la audiencia que tenía enfrente y ofreció la emisión de un discurso sencillo, claro, pero no por eso coloquial; pues auxiliada por algunas figuras retóricas, habló de Chiapas y de Rosario Castellanos con tanta claridad que algunos de los presentes olvidaron la solemnidad fingida con que habían acudido al lugar y entregaron su atención a la mujer, que con la misma gracia recitaba en el estrado, mencionaba su afinidad al feminismo negado del movimiento armado zapatista, que agradecía la presea y mencionaba representarle una gran responsabilidad social.
De manera sutil, cambió el orden de su discurso y con un carácter crítico, más abierto, sitió su postura en torno al escenario nacional, señalando que es preocupante que las armas campeen en México, dijo: ""Rosario siempre fue enérgica en su rechazo a la violencia en el pasado y hoy también lo haría.""
Agregó que es preocupante que unos 10 millones de mexicanos -de entre 19 y 23 años de edad- no trabajen ni estudien, siendo este grupo social el más proclive a ser embaucado por la delincuencia organizada, dijo.
Finalmente, agradeció la entrega de la presea y dijo es una responsabilidad portarla porque significa encarnar el deseo de libertad y justicia de Rosario Castellanos, quien prefirió ""...nunca morir, solamente dormir largo y profundo como lo hace la mujer que es feliz"". Como acto final de lo protocolario, el Congreso a través de una comisión acompañó a la escritora en su salida del recinto legislativo, hacia donde los ojos públicos se perdieron y ""Elenita"" se perdió entre la multitud.
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