"Con satisfacción se recibe la noticia de que el suplemento especializado en educación superior, que edita el diario The Times, de Londres, clasifica a la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) dentro de las 100 mejores del mundo. La prestigiada publicación concede a nuestra máxima casa de estudios el lugar 95, por su calidad académica en artes, humanidades y ciencia, lo que significa un avance de 100 lugares respecto del que ocupaba el ano pasado, y queda muy arriba de sus instituciones homólogas en Iberoamérica. Este significativo progreso debe enorgullecer a los universitarios en general, que con su contribución hacen posible, día tras día, que la UNAM se prestigie internacionalmente y ocupe un lugar de vanguardia en América Latina. En este caso, es reconfortante saber que en el mundo ya se valora el nivel académico de nuestra Universidad, sobre todo por lo que ello significa para el país, en materia de mejores profesionistas, con mayor preparación técnica y de mejor calidad humana. Una buena educación universitaria siempre será una palanca de progreso para cualquier país, sobre todo uno como el nuestro, con tantos retos por delante.
De ahí que sea preciso insistir, como en varias ocasiones ha senalado el rector de la UNAM, Juan Ramón de la Fuente, que la Universidad no puede, por sí sola, llevar sobre sí la cada vez más grande carga educativa nacional, por lo que el Estado debe darse cuenta que el país tiene un rezago en la materia, pues sólo 22.5% de los jóvenes entre los 19 y 24 anos de edad tienen acceso al nivel superior.
En México, como en toda Latinoamérica, los presupuestos para las instituciones públicas de educación superior son exiguos, lo que complica su labor, cancela programas y potencialidades, dando al traste con cualquier posibilidad de progreso, no sólo para la propia institución, sino aun para el país, que se ve privado de cuadros y conocimientos de excelencia. El rector De la Fuente ha reiterado la importancia de insistir en la ""obligación ineludible del Estado"" de acercar cada vez mayores recursos a las universidades públicas del país, en donde se vive un periodo complejo caracterizado por una gran disparidad entre la oferta educativa y la enorme demanda de espacios en ese sector.
Como se aprecia en la mención dada a conocer ayer en Londres, la UNAM ha logrado hacer mucho con lo que su limitado presupuesto le permite, lo cual honra doblemente el trabajo de los universitarios que, en condiciones adversas, tienen la dedicación necesaria para sacar adelante sus estudios e investigaciones, a la par o mejor que en los grandes centros de ensenanza superior del mundo.
Aun así, el futuro de la UNAM no puede ser el de la inanición presupuestaria, pues está más que comprobado el compromiso de los universitarios con México.
Lo alcanzado por la UNAM debe ser impulsado de tal forma que abarque al resto de instituciones públicas del país, cuyo potencial humano y académico es igual de alto, pero que por falta de estímulos muchas veces quedan estancadas y languidecen en la mediocridad.
Es tiempo de apostar por la educación superior y hacer realidad, con hechos, y no sólo con impactantes discursos, que de verdad importa el futuro del país en materia de ciencia, tecnología y humanidades, rubros en los que debemos dejar de ser dependientes, porque aquí tenemos la materia humana para hacerlo. Si no reconocemos todos que la educación es, dentro de muchas, la prioridad más trascendente para el desarrollo de México, difícilmente vamos a poder lograr los avances que durante generaciones hemos anhelado los mexicanos. (El Universal).
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