En una misa a los pies del Glorioso Cristo de Chiapas, durante la celebración de los 55 años de creación de la Arquidiócesis de Tuxtla Gutiérrez, Monseñor Fabio Martínez Castilla, en su mensaje al pueblo católico, habló de algunas tareas que la diócesis tiene pendiente, tales como “reconstruir el tejido social, que se encuentra muy deteriorado y que puede desintegrar familias por la falta de valores, trabajo, oportunidades para todos y una educación integral”.
Recordó que “somos parte de una sociedad que quiere vivir sin Dios y que pone su corazón en el poder del dinero, en el placer, en el libertinaje del sentirse bien sin importar la verdad, la dignidad de la persona y el bien común”.
Señaló que “vivimos tiempos difíciles en medio de esta pandemia, por lo que se tiene que afrontar como levadura en medio de la masa para vencer al mal a fuerza de bien. Somos una diócesis que nos exige estar unidos, apoyarnos y apreciarnos”.
Respecto a la pandemia que estamos padeciendo, invitó a “crear espacios de encuentro con Dios que propicien la recuperación de la identidad de la persona y de su dignidad, así como la misión fundamental de la familia”.
También comentó sobre la urgente necesidad de sembrar “semillas de reconciliación, misericordia y ternura, con actitudes nuevas, empezando por la propia familia, que nos lleven a reconocer al otro como nuestro hermano para así propiciar una fraternidad solidaria que nos ayude a crear condiciones de un desarrollo humano integral”.
El 25 de julio la Diócesis de Tuxtla cumplió 55 años de haber sido creada. Con una misa en el Glorioso Cristo de Chiapas, una procesión con el Santísimo Sacramento por algunas calles de la capital chiapaneca y la bendición solemne en el atrio de la Catedral San Marcos, fue como se conmemoró esta significativa fecha para los católicos de esta demarcación eclesiástica.
El obispo enfatizó que “fuimos llamados como diócesis para caminar juntos en la vivencia y celebración gozosa de nuestra fe y para la misión”, y señaló que la Diócesis de Tuxtla es una iglesia particular que celebra, vive y comparte con alegría su fe, además de ser una diócesis en “salida misionera” por la acción del Espíritu Santo.












